Aladino
era un joven que vivía en Oriente Medio. Al
morir su padre, su madre tuvo que trabajar sin descanso
mientras su hijo crecía en las calles sin oficio.
Un día en el mercado, un anciano le preguntó por
su padre, y al saber de su muerte lloró y
le dijo:
- Soy tu tío Salim hermano de tu padre. Llévame
ante tu madre. Pero en realidad era un mago africano.
Aladino lo llevo a su humilde casa y su madre no
tenía que darles de comer. El mercader les
dio unas monedas y les ofreció ayuda porque
decía ser muy rico.
-¿Que oficio tienes? - le preguntó al
muchacho y este no supo que decir; entonces su mamá contestó:
- No sabe nada, solo anda por las calles con sus
amigos.
-¡Pero esto no está bien! Ven con migo
a la India y te ayudaré a poner una tienda
de ricas telas.
Por la mañana, partieron en camellos. Viajaron
hasta la noche y el mago pidió a Aladino que
recogiera leña para el fuego:
-Ve y luego te revelaré un secreto. - dijo
el viejo.
Al rato frente a una enorme fogata el mago comenzó a
pronunciar palabras mágicas y extrañas... ¡De
repente del fuego, salió una puerta de loza
amarilla! Aladino atemorizado quiso huir pero el
mago le ordenó:
-¡Abre la losa, no te pasará nada y
serás recompensado! Baja y atraviesa un jardín.
Al final hallarás una lámpara de aceite
colgada. ¡Tráemela! Aladino encontró la
lámpara y dentro de ella un anillo que se
puso en el dedo. Al regresar se llenó los
bolsillos de piedras preciosas que pendían
de los arbustos del jardín. Cuando quiso salir
del pozo el mago no quiso ayudarle, solo quería
que le de la lámpara Aladino le suplicó que
lo sacara pero el mago se puso furioso y le dijo
que antes de sacarlo prefería perder los poderes
de la lámpara y de un golpe serró la
pequeña puerta. Entonces todo era oscuridad
y frío y el pobre joven comenzó a frotarse
las manos para darse calor y como una nube de luz
salió del anillo; era un genio que le dijo:
- "Amo haré lo que me ordenes" y
sin pensarlo mucho Aladino le pidió que lo
llevara a la casa de su mamá. En pocos segundos
aparecieron allí y le contaron lo sucedido
a su madre, esta muy triste dijo:
- Hijo no se que hacer, ya no queda dinero ni para
la comida... El genio del anillo que estaba oyendo
todo se disculpó:
- No puedo, solo puedo llevarte de un sitio a otro.
La madre entonces decidió vender la lámpara
y comenzó a frotarla con un paño para
limpiar la suciedad. De repente apareció un
horrible genio que con una vos espantosa dijo:
-Soy el esclavo de la lámpara .Ordenen y obedeceré.
A partir de es día a Aladino y su madre no
les faltó nada.
Aladino comenzó a aprender el oficio de comerciante
y un día paseando por el mercado vio pasar
a la hermosa hija del sultán quien lo enamoró con
solo una mirada. Al llegar a su casa el joven pidió a
su madre que llevase las piedras preciosas que había
recogido en el jardín y que le pidiese la
mano de su hija para poder casarse con ella. La mamá trató de
convencer al sultán pero este le propuso:
- Si tu hijo construye antes de mañana un
espléndido palacio, consentiré esta
boda. Aladino ansioso le pidió al genio de
la lámpara que levantara un palacio de mármol
y piedras preciosas, con el jardín mas bello
de todos. Al día siguiente el sultán
quedó impresionado al ver tal palacio y concedió la
mano de su hija al muchacho. En pocos días
se casaron y comenzaron una vida muy feliz. 
Pero en África el viejo mago se enteró de
que Aladino no había muerto y furioso emprendió su
regreso para buscar la lámpara maravillosa.
Al llegar compró lámparas nuevas y
las llevó al palacio:
- ¿Quién cambia lámparas nuevas
por viejas? - iba gritando. La princesa que estaba
en el balcón ofreció la vieja lámpara
de Aladino al anciano. Al anochecer el mago hizo
aparecer al genio y le ordenó:
- Deseo que me lleves, junto al palacio y la princesa,
al África. El genio arrancó el palacio
y lo llevó en sus brazos rápidamente.
El sultán al enterarse sospechó de
Aladino, entonces este tuvo que contarle a su suegro
su desgraciada aventura:
- Te perdonaré la vida si antes de cuarenta
días y cuarenta noches me traes a mi hija.
- le dijo el sultán. El jóven estaba
desesperado pero se acordó del genio del anillo
y lo hizo aparecer y le ordenó que lo llevara
junto a la princesa. Casi sin darse cuenta, aparecieron
en África. El joven encontró a su esposa
llorando. Llegó hasta ella y le contó lo
sucedido.
- ¿Dónde está la lámpara
ahora?
- preguntó a la princesa.
- El malvado mago no se separaba ni un segundo de
ella.
Entre los dos elaboraron un plan: ella se puso hermosísima
e invitó al mago a cenar y cuando este se
entretuvo tomando una copa de vino Aladino aprovechó recuperó la
lámpara y lanzó al viejo por el balcón.
Luego hizo aparecer al genio y le ordenó que
los devuelva a Oriente junto al palacio.
El sultán y la mamá de Aladino abrazaron
felices a sus hijos al verlos llegar.
Organizaron una semana entera de festejos...Aladino
llegó a reinar en Oriente y fue feliz con
la princesa por mucho tiempo.