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La
estrella del amanecer
La
estrella mas joven y más brillante del firmamento
era una jovencita muy poco corriente. Le encantaba
el baile y mientras sus amigas las estrellotas
grandes se quedaban quietas y lo miraban todo majestuosamente
nuestra estrellita bailaba y bailaba sin parar.
Miraba a la tierra y se fijaba en los bailes que
por la noche se hacían al aire libre en
las plazas de algunos pueblos y después
ella copiaba los movimientos: un pie arriba, una
mano al frente, un saltito y media vuelta.
Al tiempo que bailaba cantaba bajito y cuanto más se movía
mas se le veía brillar desde la tierra y más hermosa parecía.
Así es que todos los habitantes de la tierra estaban encantados
con aquella estrella bailarina que iluminaba sus noches y que trasmitía
alegría a quien la miraba.
Pero claro, la envidia es muy mala. Y la luna que era la jefa del firmamento
comenzó a darse cuenta de que los humanos preferían mirar
a la estrella brillante que a ella. Los celos empezaron a estropearle
el carácter. Una noche hizo una reunión de todas las estrellas
y les dijo:
- Una de vosotras esta portándose muy mal. No se puede bailar
todo el rato en mi cielo porque me molesta el ruido y porque no quiero,
sencillamente. La estrella que baila y brilla que de un paso al frente
Y
nuestra amiga estrellita dio un saltito tímidamente
al frente de forma que todas pudieron verla, tan
hermosa y reluciente. La luna le dijo.
- Querida, eres aun muy joven y deberías saber que en el firmamento
la obediencia es necesaria. No debes bailar más. Debes prometer
que serás buena y dejaras de brincar y saltar a todas horas.
La
estrellita miro a la luna y muy triste se comprometió a
quedarse quieta, aunque sabia que le seria muy
difícil.
Llegó la
noche y la estrellita se quedo muy quietecita,
sin moverse apenas, porque sabia que la luna la
estaba mirando. Tan quieta estuvo que volvió a
dormirse y cuando se despertó se dio cuenta
que estaba sola, con la única compañía
del sol que lucia muy alto. La estrellita se desperezó e
hizo un paso de baile. Nadie le dijo nada, así es
que siguió bailando y bailando mientras
el sol la miraba encantado de tener una compañera
que lo divirtiera.
La
estrellita bailo todo el día. Y claro, cuando
se hizo de noche y salieron sus compañeras
tenia mucho sueño así es que volvió a
dormir toda la noche, mientras que la luna creía
que la estaba obedeciendo y que por eso no se le
veía moverse.
Nuestra
amiga siguió haciendo lo mismo un día
tras otro. Dormía de noche y bailaba de
día. Los hombres y mujeres de la tierra
pronto se dieron cuenta de lo raro que resultaba
ver brillar una hermosa estrella en pleno día
y todos la miraban alucinados. Los niños
en las escuelas contemplaban a la estrella a través
de la ventana, la gente dejaba el trabajo para
ver aquella hermosura y el trafico se detenía
cuando ejecutaba sus más complicados pasos
de baile. Tanto era así, que el sol que
al principio estaba tan contento con su estrella
empezó también a ponerse celoso hasta
que un día exploto y le dijo:
- Tu; estrellita. No quiero volverte a ver mas
en el cielo. Mientras tú estas aquí,
bailando, a mi no me mira nadie y eso es algo que
no estoy dispuesto a consentir.
La
estrellita tuvo mucho miedo porque el sol era tan
grande y tan serio. Así es que se quedo
quieta hasta que se hizo de noche. Pero tampoco
de noche se atrevió a bailar y la paso llorando.
De pronto miro a su alrededor y se dio cuenta de
que hay un momento en el día en que la luna
ya se ha dormido y el sol aun no se ha despertado.
Son unas pocas horas, pero en ese momento nadie
ocupaba el cielo totalmente. A partir de entonces
la estrellita dormía una parte del día
y otra de la noche y pasaba las horas del amanecer
sola, bailando, cantando y brillando con todas
sus fuerzas, sin molestar a nadie y sin que nadie
la molestara a ella.
Así es que ya sabes: si algún día
te levantas muy temprano, veras a la estrella del
amanecer bailando en el cielo solo
para ti. No la molestes.
PALMIRA
BENAJAS MEDINA
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