
Maria Fernanda Macimiani©
Me contaron, que había una vez una
estrella donde vivían seres gordos y simpáticos.
Eran buenos y soñaban conocer otros amigos para poderlos
visitar.
Así fue que construyeron un aparato muy grande que
se parecía bastante a un telescopio súper potente.
Pero era mucho más que eso, porque además de
ver de lejos, muy lejos, con él podían oír
y descifrar los idiomas del universo.
Ellos descubrieron estrellas, planetas.
Agujeros negros y cometas…pero en ninguno encontraban habitantes amigables,
todos les temían o los rechazaban.
Cierto día uno de ellos, ya desilusionado por no
poder encontrar nuevos amigos, comenzó a jugar con
el aparato para investigar el espacio.
Lo giraba a la derecha, después a la izquierda, lo
subía, lo bajaba, tocaba todos los botones pero, no
encontraba nada interesante hasta que : “¡ Uyyyyy! ¿Qué es
eso?
El pequeñito se sorprendió al ver con sus
ojazos luminosos, un planeta con hermosos tonos de colores
verdes, marrones y azules, era grandísimo y redondo…Suavemente
giraba rodeado de una pequeña esferita blanca, luminosa
que la acompañaba.
Todos decidieron probar suerte en ese
lugar desconocido; y extendieron lentamente el arco iris
de siete colores radiantes
y esponjosos, que utilizaban de transporte espacial. “La
Tierra”, era el nombre de ese nuevo lugar donde los
niños no se imaginaban lo que sucedería ese
día tan particular.
¡Qué divertido fue ese esperado viaje en arco
iris! Todos iluminaban el cielo con sus miradas tornasoladas,
mientras se deslizaban por el mágico tobogán
de colores.
Fueron a distintos lugares de esa gran
Tierra, algunos al norte, otros al sur, a bosques, a ciudades,
a islas y
montañas, también fueron a lugares muy fríos
y sitios casi tan cálidos como su estrella.
Era tan hermoso este planeta que podían elegir miles
de climas y de amigos, tantos como siempre habían
soñado.
Los niños del mundo los recibieron contentos y aceptaron
cada uno de sus regalos con risas y abrazos, pero ellos también
les obsequiaron dibujos, poemas, juegos y canciones.
Pero los adultos humanos no pudieron
ver a estos amigos chiflados y coloridos que, solo los
niños alguna vez
hallaron. Ellos los vieron cada verano cuando los amigos
de esta estrella lejana aterrizaban en su tobogán,
ansiosos por compartir momentos de juego y diversión
con los chicos terrestres.
Cada encuentro era una fiesta y de
vez en cuando se aparecían
en los sueños de los niños para llevarlos a
conocer su estrella tan amada. Les enseñaban a conducir
Cometas a llama, dejando estelas de luz en el cielo, con
los que pintaban coloridos dibujos en la pizarra mas grande
del universo.
También se sorprendieron entre
los agujeros negros y la basura espacial, donde pudieron
jugar a las escondidas
mas divertidas.
Así dicen que pasaron momentos especiales de planeta
en planeta, de estrella en estrella y que cada paseo era
un sueño que tu puedes soñar.
Entre arco iris y juegos
este cuento visitó el mundo entero.
Maria Fernanda Macimiani© Todos
los Derechos Reservados.
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¿¿¿¿¿¿ Me
dicen que les pareció mi cuento ???????
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