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Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil .AALIJ.

Soles de niña (Poesía)
María Fernanda Macimiani

La niña mira
curiosa el cielo.
La niña pinta
un sol de caramelo.

Sus rayos dulces
tiñen de colores
las noches oscuras
todos los rincones.

Los rizos de sus soles
Se enredan en el viento
juegan con las manchas
y las hadas de los cuentos.

Ella pinta primaveras
sin lágrimas traviesas
sueña finales felices
como sus soles de seda.

Premio Pregonero Periodismo Digital

Publicado en la Antología de literatura infantil “A la hora de la siesta. Magia y rebeldía”, por Enigma Editores, año 2012.

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La Tristeza y la Furia

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...

Hasta ese estanque m√ɬ°gico y transparente se acercaron a ba√ɬĪarse haci√ɬ©ndose mutua compa√ɬĪ√ɬ≠a, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qu√ɬ©- se ba√ɬĪo r√ɬ°pidamente y mas r√ɬ°pidamente aun, sali√ɬ≥ del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde est√ɬ°, la tristeza termin√ɬ≥ su ba√ɬĪo y sin ning√ɬļn apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, sali√ɬ≥ del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, as√ɬ≠ que se puso la √ɬļnica ropa que hab√ɬ≠a junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.

 

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