Cogidos
de la mano, fueron en busca del rey para
anunciar la buena noticia "Padre, padre,
ya he escogido marido".
Muy feliz, salió al encuentro de la pareja, pero cuando
vio que el elegido por su hija era negro, negro como el carbón,
negro como una noche sin luna, se enfadó muchísimo
y gritando echó de su castillo al príncipe negro
gritando "¿cómo te atreves siquiera a acercarte
a nuestra puerta?, ¿ Crees que un negro puede reinar en
mi país? . Márchate y no vuelvas nunca más".Fueron
inútiles los lloros y ruegos de Carlota. En cuanto su amado
hubo salido del castillo, la princesa juró y perjuró que
se encerraría en su habitación y no saldría
de allí para nada, ¡nunca más! Y así lo
hizo.
Pasaron los días, los meses, y Carlota cumplía su
promesa. La comida, los vestidos, los libros... todo debían
llevarlo los sirvientes a sus aposentos y no hablaba con nadie. |