Había
una vez hace mucho, mucho tiempo un comerciante que
al quedarse viudo se casó con la mujer mas orgullosa
y engreída. Esta mujer tenía dos hijas que eran malas
como ella. Y el comerciante tenía una hija dulce y
bondadosa. Al poco tiempo de la boda el comerciante
murió . Entonces, la madrastra, le dijo a la joven:
-Desde ahora tu serás la encargada de fregar, barrer
y hacer todas las tareas de la casa.
Así,
la pobre muchacha se pasaba todo el día haciendo
lo que le mandaban y cuando quería descansar se escondía
junto a la chimenea. Por eso tenía su único vestido
todo sucio con cenizas y sus hermanastras comenzaron
a llamarla Cenicienta.
Un
verano, el príncipe heredero organizó un baile e
invitó a todas las jóvenes del reino. Las feas hermanastras
decidían ansiosas que vestidos ponerse , mientras
la pobre Cenicienta corría de un lado a otro sin
poder pensar siquiera en arreglar algún viejo vestido
para ir a la fiesta.
Por
fin llegó el gran día. Las niñas egoístas y orgullosas
partieron en un hermoso carruaje y Cenicienta
corrió a el patio de la casa y se puso a llorar desconsoladamente.
-¿Qué te pasa ?- preguntó una dulce voz. Cuando la
joven la vio no pudo hablar; era su hada madrina
que sabiendo lo que le pasaba quería ayudarla. -Yo
haré que vayas al baile. Tráeme una calabaza y con
mi varita mágica la convertiré en una magnífica carroza
dorada. -Bueno, ahora nos faltan los caballos y el
cochero -dijo el hada-. Pero tiró un poco de queso
al suelo y enseguida aparecieron seis ratones y una
rata grande. La varita mágica volvió a actuar y al
momento los ratones se convirtieron en caballos y
la rata en cochero.-Ahora solo nos falta el vestido-
dijo la madrina.
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En
ese momento tocó con la varita los harapos de
Cenicienta y los convirtió en un hermoso vestido
. Y haciendo juego unos zapatitos de cristal
como no había otros en el mundo. Antes de que
partiese hacia el palacio el hada le recordó:
-debes regresar antes de media noche, porque
a esa hora la magia desaparecerá y todo volverá a
ser como antes. -Te lo prometo madrina- dijo
Cenicienta . Y partió. |
Un
gran revuelo se armó en el palacio cuando llegó Cenicienta.
El príncipe que estaba hasta ese momento un poco
aburrido quedó deslumbrado al verla y gentilmente
le ofreció su mano para entrar al salón. Todos
quedaron admirados y hasta la música se detuvo. Los
murmullos se oían por todas partes y hasta el Rey
dijo que nunca había visto una joven tan bella.
Durante
toda la noche el príncipe no quiso bailar mas
que con la bella desconocida que además era una ágil
y graciosa bailarina.
De
repente en lo mejor de la fiesta se hoyo la primer
campanada de las doce. Cenicienta entretenida casi
olvidó que tenía que irse y sin decir nada corrió hacia
la salida dejando al príncipe en el medio del salón.
Pero al bajar tan rápido las escaleras perdió un
zapatito de cristal que el poco tiempo fue encontrado
por el joven que había tratado de alcanzar a la dulce
desconocida.
Al
día siguiente el Príncipe anunció que se casaría
con la joven que calzase aquel zapato. Inmediatamente
un emisario lo llevó por todos los rincones del reino,
pero ninguna joven conseguía calzárselo. Cuando llegó a
casa de Cenicienta, las hermanas trataron de ponerse
el zapatito, pero por mas esfuerzos que hicieron
les fue imposible meter en él sus enormes pies. -¿Y
si me lo probara yo?- dijo Cenicienta. Las chicas
se rieron de ella, y la madrastra la mandó a fregar.
Pero el emisario insistió en probárselo y ante el
asombro de todos comprobó que el zapatito calzaba
sin esfuerzo.
-¡No
puede ser!- exclamó la madrastra. Entonces Cenicienta
sacó de su delantal el otro zapato y se lo puso.
En ese momento apareció el hada , tocó con su varita
las ropas de la joven y las volvió tan bellas como
la otra vez. Lo que pasó luego todos lo saben . Cenicienta
fue llevada al palacio, la boda se celebró poco después,
y los jóvenes Príncipes fueron felices por siempre.

Fin |