| LA
COMARCA DE LA ALEGRÌA
En este poblado, los adultos eran como troncos secos sujetos al suelo (siempre serios y vacíos), pero los ancianos eran como guitarras con mariposas por dentro. Era tal el amor de los ancianos por los niños, que cuando la placita se vestìa de los colores de la infancia; las abuelas, que se entretenìan bordando sueños en el alma de sus nietos, murmuraban:
y la alegrìa deshoja al viento
Casi todos los moradores del lugar, eran labradores, albañiles y artesanos que dedicaban sus ratos de ocio a la jardinería, al mantenimiento de los empedrados frentes de sus casas y a los juegos y tertulias con los niños. Eran, además, personas muy gentiles y amables. El tiempo pasaba y la comarca se hacìa cada dìa màs popular. Todo el que escuchaba hablar de ella, querìa conocerla. Pero.... sòlo podìan entrar los que amaban la alegrìa. El paso era restringido de tal modo, que en la puerta del caserìo habìan instalado un enorme letrero que decìa:
Cuentan que una vez.... hace mucho, pero muchísimo tiempo, pasò
por allì un viejecito encorbado, y al ver a tantos niños
y abuelos, juntos, comentò: Y..... efectivamente, desde ese dìa, este lugar fue bautizado como: LA COMARCA DE LA ALEGRÌA. Ahora, cuando alguien escucha hablar de LA COMARCA DE LA ALEGRÌA, dice: ¡Oh!, Ese debe ser el lugar donde conviven en la misma cuadra, Pinocho y el principito........ Ahì mismo donde el patio de Blanca Nieves colinda con el solar de La Cenicienta; donde Gulliver y Miguel Vicente Pata Caliente juegan metras y los niños cantan con La Pàjara Pinta, hacen ronda con Doñana, viajan en arcoiris y conversan con Doña Marìa del Carmen Piñones (la viejecita que le tenìa miedo a los vientos). ¿Ustedes quieren ir hasta allà?........ ¡Vamos!.... ahì mismito queda.
|