"Pedro
y la sombra" de Luciana (10 años)
En una colina situada entre dos montañas de la
cordillera de los Andes vivía Pedro. Pedro tenía
6 años, 22 pecas y era muy tímido.
El estaba preocupadísimo ya que no tenía sombra.
Siempre que iba a algún lado se escondía en un rincón.
Varias veces la gente le decía:
¡Eres muy sombrío Pedrito!
Pedro se quedaba pensando ¿Cómo puedo ser sombrío,
si no tengo sombra?
Pedro iba a un colegio en una colina a 15 km de su casa.
Se sentaba en un banco oscuro, porque era muy tímido y
no le gustaba que lo vean. Eso lo aislaba de los demás.
Pedro tenía muchos secretos, secretitos, secretazos...
pero uno era el más especial. Era el secreto-secretísimo,
un secreto para no contar, algo que sólo le pasaba a él.
Se trata de por qué era tan tímido.
Todos sus conocidos tenían sombra... pero él no.
El quería tenerla. Creía que si la tuviera no sería
tan tímido, porque la sombra lo acompañaría
y lo imitaría como a un mejor amigo!
Pedro se fue a la cama esa noche, pensando más que nunca
en su sombra. Al dormirse soñó con una sombra que
le decía:
-Hola pedro, yo soy tu sombra y quiero ser tu amiga.
Pedro le dijo a su sombra que él también quería
ser su amigo, pero no sabía como.
La sombra, sorprendida le dijo:
-Yo sé que vos sos tímido y vivís en una
colina en la cual la luz no llega muy bien, y por no querer que
te vean, nunca te acercás a la luz, si lo hicieras, yo
estaría a tu lado.
Pedro le dijo a la sombra que él haría lo que fuera
por tenerla a su lado. Pero cuando quizo ver que le respondía,
ella ya no estaba. Luego escuchó una voz que le decía:
-Arriba Pedro, hay que ir al cole, dormilón!
Pedro se levantó y se fue rápido a desayunar.
Otro día de colegio. En el viaje no paró
ni un segundo de hablar con su mamá. Apenas llegó
a clase, le pidió a la maestra si lo podía cambiar
a un lugar con más luz. Al instante conoció muchos
chicos de la clase y lo mejor fue que en una pared, junto con
todas las demás, se encontraba la sombra de Pedro.
Ese día Pedro disfrutó, conoció y aprendió
muchas cosas. Por ejemplo a leer y escribir en cursiva, a saltar
la soga y disfrutó de un recreo lleno de juegos.
Esa noche le dijo a sus padres que ese día había
sido el mejor día de su vida.
Más tarde Pedro le dijo “gracias” a su sombra
y ella respondió “A vos”.
Pedro se tiró en la cama y se echó a reír,
y la sombra, como tal, lo imitó.