"Origen
y Evolución del cuento infantil "
Romina Rossini
y Dolores Calvo
Los primeros cuentos
de que se tenga noticia tuvieron origen hace más de cuatro
mil años. Fueron escritos en lenguas de asirios
y babilonios.
A comienzos del Renacimiento,
encontramos escritores que, rescatando la cuentística de la tradición
oral- tanto local como del Medio oriente- deleitaron
a sus contemporáneos e hicieron pensar, en
algunos casos, que pudieron ser fuente de inspiración
para Charles Perreault, y en Alemania, los hermanos
Grimm.
Entre estas historias de tradición oral están:
• “Cinderella” o “La
Cenicienta”
•
“Piel de Asno”
•
“El gato con botas”
•
“El pájaro encantado” y otras.
En su libro Escritos para niños, John Rowe
Townsend reconoce dos orígenes a la prehistoria
de la literatura infantil:
A) El material dedicado específicamente
a los chicos, pero que no eran cuentos.
B) Los cuentos, que no habían sido pensados
específicamente para esa edad.
En el siglo siguiente se publicaron
historias procedentes del continente ya que la
cultura venía de
allí, con bríos reforzados. Las mismas
fueron atacadas por un crecido número de puritanos
que las consideraban heréticas y corruptoras.
Indudablemente, eran conscientes de que esas narraciones
fantásticas e imaginativas o a veces licenciosas,
llegaban de un modo o de otro a mano de los chicos.
Y el resultado fue que las mismas historias circularon
en ediciones baratas y clandestinas por todo ese
ambiente y podían adquirirse por poco dinero
de buhoneros y vendedores ambulantes.
El pensador y pedagogo checo
Jan Amos Komensky, crea entre 1650 y 1654 su Orbis,
Sensualim Pictus
Quedrilinguis y lo publica en Alemania en 1658. Leibniz,
Goehte entre otros lo recuerdan como “el libro
de su infancia”.
Esta edición de El mundo en imágenes
era, a la vez que una especie de enciclopedia ilustrada
para niños, un manual de latín, presentaba
a los chicos conocimientos someros de las cosas del
mundo que los rodeaba y de las actividades de los
seres humanos.
A partir de entonces y durante
los dos siglos siguientes, la literatura destinada
a los pequeños fue
fundamentalmente la de los cuentos morales.
En 1668 se publican las Fábulas de La
Fontaine.
El escritor está convencido de que la fábula
es el género adecuado para que los niños
aprendan a distinguir entre el bien y el mal. Lo
esencial es instruir deleitando y por ello dedica
y envía su libro al hijo mayor de Luis XIV
diciéndoles, entre otros conceptos:
“...Es un entretenimiento que conviene a vuestros
primeros años. Estáis en una edad en
que la diversión y los juegos se permiten
a los príncipes; pero al mismo tiempo debéis
dedicaros a reflexiones serias. Todo lo cual se halla
en las fábulas que hemos de agradecer a Esopo.
La apariencia es pueril, lo
confieso, pero estas puerilidades encubren, muchas
veces, verdades muy
importantes.”
La Fontaine reconocía dos maestros: la naturaleza
y la antigüedad. Sus fábulas presentan
tanto comedia humana como un retrato de la vida contemporánea,
disfrazado en el mundo animal de la campiña
francesa, a través de una serie de escenas
dramáticas donde se cruzan tragedia, comedia,
realismo, lirismo, elegía y anécdota.
Con ironía pero sin sensibilidades, hay en
sus fábulas observaciones agudas, traducidas
con lirismo y vocabulario rico y lleno de términos
regionales.
En una época en que la lectura y la escritura
comienzan a ser instrumentos de aplicación
real y de usos más difundidos- por no hablar
de un empleo todavía generalizado- empieza
a publicarse material para ese público que
antes pocos tomaban en consideración: el público
infantil.
En 1697, con la temática de los relatos de
tradición oral, Charles Perrault (1) publica
en Francia Los cuentos de mi madre la Oca, dirigiéndose...” al
mismo público que recibió jubilosamente
las obras a medida que les fueron ofrecidas por separado”.
El autor escribe un prefacio a la primera edición
de sus cuentos:
“... Es cierto que algunas personas que gustan
aparentar gravedad, los miraron con desprecio; sin
embargo tuvimos la satisfacción de observar
que las personas de buen gusto los juzgaron de manera
distinta.
Se complacieron en observar
que tales bagatelas no eran simples fruslerías, antes bien, entrañaban
una moral útil y que la divertida narración
que le servía de envoltura fue escogida tan
sólo para hacerlas penetrar en el ánimo
del lector de manera más agradable...”
Perrault diferencia los mitos
de los cuentos de hadas. Los primeros representan
el sentido trágico
de la vida; en ellos las tensiones se mantienen vigentes
y sus héroes siempre terminan siendo sacrificados.
Sus pecados no logran
jamás la redención, y el castigo
que reciben de los dioses es horrendo y eterno.
El sentido dramático de los cuentos de
hadas busca un cambio, en sus finales, una conciliación
para el conflicto. Su intención moralizadora
hace que los buenos triunfen y que sus esfuerzos
sean premiados por una vida feliz...”Y vivieron
felices...” Además. Aun las situaciones
que incluyen imágenes atemorizantes, obedecen
a cánones literarios que los chicos alcanzan
a intuir como tales, a partir del extrañamiento
temporal o corporal “ Había una vez...”; “En
un país muy lejano...” Y son esas
palabras las que le permiten inferir, analizar
y estructurar sus sistemas de valoración
y sus códigos éticos.
El libro de Perrault es pequeño contiene
tan sólo once cuentos:
•
“Griselides”
•
“Los deseos ridículos”
•
“Piel de Asno”
•
“La bella durmiente del bosque”
•
“Las hadas”
•
“Cenicienta”
•
“Caperucita roja”
•
“Barba azul”
•
“El gato con botas”
•
“Pulgarcito” y
•
“Riquete el del copete”
Los cuentos como “La bella durmiente” y
la “Cenicienta”, podrían encuadrarse
en la categoría de cuentos maravillosos,
basándonos en la siguiente definición
de Roger Ciallois: “El mundo de las hadas
es un universo maravilloso que se añade
al mundo real sin atentar contra él ni destruir
su coherencia... Allí lo sobrenatural no
es espantoso, incluso no es sorprendente....está naturalmente
poblado de dragones, de unicornios y de hadas,
los milagros y las metamorfosis allí son
continuos; la varita mágica de uso corriente”
En ambos cuentos existe la
presencia de hadas, y se dan diversas metamorfosis
en los personajes
( en “La Cenicienta” los animales son
transformados por el hada madrina en carroza, conductor,
etc.) En “La bella durmiente” aparecen
dragones, castillos embrujados, hechizos, brujos,
etc.
Con las ilustraciones de Gustavo
Diré,
uno de los más grandes grabadores en la
historia del arte, estos cuentos alcanzaron una
magnífica calidad de edición y una
difusión tal que, a trescientos años
de su primera publicación, aún hoy
tienen vigencia.
Ilustraciones:
Sarah Trimer publicó en el “Guardian
of education” la siguiente crítica
a”Cenicienta”:
“Cenicienta pinta algunas de las peores
pasiones que pueden entrar en el alma humana y
de las cuales los niños pequeños
deberían ser, en lo posible, totalmente
ignorantes: la envidia, los celos, el disgusto
por la suegra, las medio hermanas, la vanidad,
el amor por la ropa, etc...”
Los hermanos Grimm, Jacob- el mayor (1785-1863)
y Wilhelm (1786-1859)- fueron los más
unidos del grupo de serie hermanos y su interés
por la literatura y las letras los mantuvo ligados
toda su vida.
Ambos habían nacido sobre el Cassel, sobre
el Fulda, estudiaron leyes, y ambos murieron en
Berlín. Consagraron su inteligencia y su
constancia a la ciencia del folklore de su país.
En 1812 publicaron su primer libro de relatos
populares y en el prólogo de la obra se comprometen
a ser fieles y veraces, omitiendo en sus narraciones
elementos de su propia imaginación o adornos
puramente literarios.
Sólo una pequeña parte de los volúmenes
con 210 títulos que publicaron fue traducida
al español. Dedicados a la filología,
su intención no era la de escribir relatos
para niños; sin embargo, al tratarse de
historias de tradición oral de antigua data,
sus contenidos, con gracia y colorido, fueron aceptados
por el pueblo sin distinción de edad, porque
formaban parte intrínseca de la sabiduría
popular. Por otra parte habían sido recogidos
de todos los rincones del país respetando
usos, costumbres, creencias y localismos.
Es interesante señalar que en los cuentos
de los Grimm hay duendes, gigantes, príncipes,
madrastras, mujeres savias...pero no hay hadas
ni varitas mágicas. Sus enseñanzas
apuntan más a demostrar lo que se logra
con la astucia, el ingenio, la sagacidad o la perseverancia.
A través de ellos el lector no acompaña
a un héroe en sus peripecias en la búsqueda
del “objeto mágico”. Más
bien es testigo de los recursos de que se vale
cada protagonista para salir airosos cada vez que
su vida está en peligro o que el destino
lo pone a prueba .
Se trata en su mayoría de los mismos protagonistas
de cuentos similares de otras latitudes, sólo
que los Grimm, por sus investigaciones lingüísticas
y por su amor hacia el idioma alemán, exaltaron
el alma viva de sus leyendas o el ingenio de sus “casos “ o “sucesos”,
circunscribiéndolos histórica y geográficamente
a las fronteras de Alemania.
Podríamos incluir a los cuentos de los
hermanos Grimm, dentro de los cuentos folklóricos,
ya que se trataban de historias antiguas de la
tradición oral de su país. El término “folklore” significa “saber
del pueblo”. Integran el folklore aquellas
manifestaciones que, surgidas en el seno del pueblo
y en una región determinada, se han transmitido
a través de las generaciones, preservadas
por la tradición.
Entre otros cuentos de estos autores están:
“ Blanca nieves”
“ Hansel y Gretel”
“
Las doce princesas”.
En el primer caso no aparecen
las hadas o las varitas mágicas, lo cual coincidiría
con las características de estos cuentos
nombradas anteriormente. Existen enanos, brujas,
hechizos y la madrastra.
En el segundo, aparece la
madrastra, que quiere deshacerse de los niños, tampoco existe
la presencia de hadas o varitas mágicas.
En el tercer caso, aparecen
príncipes y
princesas, una mujer sabia, sin embargo no existen
hadas.
El origen de Hans Christian Andersen (1805-1875) fue sumamente humilde. A la muerte de su padre
su madre intentó orientarlo en el oficio
de sastre. Sin embargo su interés estaba
en el teatro.
Fue prácticamente analfabeto hasta los
catorce años. En esa época se instaló en
Copenhague y trató de incorporarse al Conservatorios
Nacional, con la ayuda de su director. Sus conocimientos
no fueron suficientes pero logró en cambio
una beca para finalizar sus estudios elementales.
La falta de credibilidad que demostraban sus cuentos
de debía a una ausencia absoluta de datos
ciertos de historia, geografía y de todo
en cuanto se relacionara con ellas. No obstante
pudo transmitir con imaginación y magia,
en cada relato aspectos del amplio espectro de
los sentimientos humanos.
Con Andersen aparece por
primera vez el desenlace triste. Los niños no lloran en los cuentos
de Perrault o de Grimm porque los cuentos tradicionales
son abstractos e irreales. Pase lo que pase en
ellos, a uno no puede ocurrirle nada. Tiene como
anatema las indicaciones extrapolares de tiempo
y espacio, antes mencionadas. Andersen no busca
atenuantes para sus finales tristes. Sus arquetipos,
como los de los cuentos de hadas, sirven quizás
para introducir a los chicos en la ficción
de lo literario.
Los cuentos de Andersen
podrían caracterizarse
como fantásticos según la definición
de Emilio Carilla: “Al mundo fantástico
pertenece lo que escapa o no está en los
límites de la explicación científica
y realista; lo que está fuera del mundo
circundante y demostrable.”
Mientras en el mundo de las
hadas la magia y el encantamiento se aceptan
como hechos cotidianos
y naturales, lo fantástico irrumpe como
lo inexplicable, lo misteriosos y lo insólito.
Se produce entonces una duda:
o lo fantástico
es una ilusión de los sentidos o bien es
parte de una realidad regida por leyes desconocidas.
Por lo tanto “ lo fantástico es la
vacilación experimentada por un ser que
no conoce más que las leyes naturales, frente
a un acontecimiento aparentemente sobrenatural”.
(Todorov)
Los relatos fantásticos presentan diversas
características:
•
La metamorfosis: cambio de un ser a otro, con un
carácter cruel.
•
El retorno del más allá: centrado
en los aparecidos o fantasmas.
• El doble: temas con seres desdoblados o vidas paralelas,
sustentan la idea de personalidad doble.
•
Lo visible e invisible: ligados al tema del más
allá, juegan con la posibilidad de ver lo
que no es visible, como el alma u ocultar lo visible,
como el cuerpo.
•
El tiempo: contraído o dilatado, se vuelve
circular, es eterno, sufre interrupciones, posibilita
viajes al pasado o al futuro.
•
El espacio: lugares que desaparecen, cambios en
los tamaños, espacio infinito, discontinuo.
Según esta definición y caracterización
del cuento fantástico, podemos incluir en
esta categoría cuentos como, “El patito
feo”, “La sirenita”, entro otros.
“El patito feo”, presenta una metamorfosis,
de pato a cisne. “La sirenita” en cambio
no presenta un feliz desenlace, porque el personaje
de la sirenita queda convertida en espuma y no
puede realizar se sueño de transformarse
en humana y vivir con el hombre amado. Aparece
además la metamorfosis del personaje, de
sirena a humano.
Alicia en el País de las Maravillas y A
través del espejo, de Lewis Carrol (1832-1898).
El mundo absurdo de la poesía infantil
inglesa de los Limericks y de los ‘ nursery
rhymes’- aparecidos hacia fines del siglo
XVIII, y que hicieron las delicias de los angloparlantes
de cualquier edad- se reflejaba en las cartas que,
a menudo, recibía de su padre, Charles Dogson,
verdadero nombre de Lewis Carrol.
El nonsense, ese mundo al
revés con imágenes
disparatadas y frases más disparatadas aún,
de la Inglaterra victoriana, aparece en sus historias
como natural consecuencia.
Etimológicamente, el término absurdo
proviene del latín y significa dicho contrario
a la razón.En literatura adopta dos modalidades:
una vinculada con el juego verbal disparatado y
jocoso, y otra más metafórica.
La primera se entronca con
el folklore. La memoria popular, como diversión, ha conservado formas
rimadas de carácter lúdico en las
que el ingenio aproxima, las similitudes o los
contrastes fónicos o semánticos o
ambos a la vez.
La otra modalidad dentro del
absurdo consistente en la representación metafórica del
caos. Alicia, el personaje de Lewis Carroll, cambia
dimensiones, juega croquet con la Reina de Corazones,
es citada como testigo en el proceso de la sota
y hasta sufre el acoso de las barajas.Pese a sus
características contrarias a la razón,
los textos absurdos se atienen a leyes de organización,
leyes que rigen el caos.
Ilustraciones:
Carlo Collodi
(1826-1890) Pinocho
En 1881 comenzaron a publicarse
estas aventuras en el Giornale per i Bambini,
en Italia. La curiosa
génesis de las aventuras del muñeco
de madera es un ejemplo claro de colaboración
entre un autor y sus lectores. La ‘bambinata ‘ de
Collodi terminaba en el momento en que los asesinos
ahorcaban a Pinocho. Los niños protestaron
ante semejante final de la aventura lo que provocó su
modificación.
Con la Alicia de Lewis Carrol, Pinocho tiene en
común la capacidad de desplegar en los
momentos más embarazosos, sus perfectos ‘ buenos
modales’. Así, cuando el guardián
se niega a dejarlo salir de la cárcel
aduciendo que la amnistía comprende sólo
a los “malandrines”, él responde
muy educadamente: “ Le pido me perdone,
pero yo también soy un malandrín”
Hay estudios importantes hechos
sobre el riquísimo
simbolismo y el singular carácter de la
naturaleza humana que presenta la historia:
1. Geppeto, el carpintero-
demiurgo (dios creador en las filosofías platónicas) es
un artista. Construye marionetas perfectas pero
con hilos visibles. Para ser artífice completo
le falta sólo el atributo de otorgar la
vida humana y puede adivinarse empero que si no
la da, lo desea profundamente.
2. El Hada, proviene del cielo y brinda el don
de la vida, es la imagen de la madre protectora.
3. Pepito
grillo, es la conciencia
de Pinocho: es el alma humana provista de libertad,
ejercita
su libre albedrío con responsabilidad
4. Pinocho, el niño marioneta, es seducido
por su misma sombra y se quiere no esencialmente
marioneta cósmica sino juguete autártico.
De ese modo, da tristemente el espectáculo
de ser sombra y no, marioneta “digna de Dios”.
En el momento que se siente juguete de vanidad
que pende del vacío, le basta con volver
su mirada hacia su interior. La sabiduría
no lo ha abandonado.
Muchos años después Bruno Bettelheim
expresaría en su libro, The uses of enchantement,
traducido como Psicoanálisis de los Cuentos
de Hadas , que el uso de los antiguos cuentos tradicionales
, como recurso en tratamientos de chicos autistas,
o con otras perturbaciones psicológicas,
demostraba que, no sólo no se asustaban
de los hechos sangrientos sino que los aceptaban
con clara conciencia de que el “ Había
una vez” o “En un país muy lejano” eran
la llave para ingresar en un mundo de fantasía
en el que si los protagonistas lograban salvarse
, ellos también podrían salir airosos
de los problemas acuciantes que los atormentaban
en ese momento, identificados con aquellos héroes
y heroínas.
CUENTOS INFANTILES ( notas principales).
Origen y evolución. Clasificación
y caracterización:
* Los primeros cuentos de
que se tenga noticia tuvieron origen hace más
de cuatro mil años.
(página 1)
* Se reconocen dos orígenes
a la prehistoria de la literatura infantil:
C) El material dedicado
específicamente
a los chicos, pero que no eran cuentos.
D) Los cuentos, que no habían sido pensados
específicamente para esa edad.
(página 1)
1650 y 1654
* El pensador y pedagogo checo Jan Amos Komensky,
crea entre un libro que, Goehte entre otros lo
recuerdan como “el libro de su infancia”.
(página 1)
1668
* Se publican las Fábulas de La Fontaine (página 2)
1697
* Con la temática de los relatos de tradición
oral, Charles Perrault publica en Francia Los cuentos
de mi madre la Oca (página 2).
* Los cuentos como “La bella durmiente” y
la “Cenicienta”, podrían encuadrarse
en la categoría de cuentos maravillosos (página 3)
1812
* Los hermanos Grimm., Jacob y Wilhelm publicaron
su primer libro de relatos populares. Consagraron
su inteligencia y su constancia a la ciencia
del folklore de su país. (página
4/5)
* Podríamos incluir a los cuentos de los
hermanos Grimm, dentro de los cuentos folklóricos,
ya que se trataban de historias antiguas de la
tradición oral de su país su país
(página 5)
(1805-1875)
* Con Andersen aparece por primera vez el desenlace
triste (página 6)
* Los cuentos de Andersen podrían caracterizarse
como fantásticos(página 6)
(1832-1898)., Lewis Carrol
* El nonsense, ese mundo al revés con imágenes
disparatadas y frases más disparatadas aún,
de la Inglaterra victoriana, aparece en sus historias
como natural consecuencia. (página 7)
* Ubicamos sus cuentos dentro
del absurdo: el término absurdo proviene
del latín
y significa dicho contrario a la razón.En
literatura adopta dos modalidades: La primera se
entronca con el folklore. La segunda, consistente
en la representación metafórica del
caos. (página 7)
(1826-1890)
* Carlo Collodi , En 1881 comenzaron a publicarse
las aventuras de Pinocho en el Giornale per i
Bambini, en Italia(página 9).
* Uso de simbolismo. (página 10)
La clasificación de cuentos infantiles comprende
ademas del. Flokolrico, fantástico.
maravilloso y absurdo. Las categorías
de : policial, ciencia ficción.
Policial:
- Los cuentos policiales definidos
por Van Dine, son “una especie de juego
de la inteligencia en el que el autor debe medirse
lealmente con el
lector, cuyo objetivo final es aclarar un misterio.
Parte de una situación misteriosa, para
pasar inmediatamente a la investigación, ésta
se basa en el análisis de indicios y la
eliminación paulatina de sospechas para
llegar, en medio de una atmósfera de suspenso,
a un desenlace imprevisto
Ciencia Ficción:
- La ciencia-ficción, surgida
de los descubrimientos y de los progresos técnicos,
se sustenta por un lado en la física nuclear,
la química
y la cibernética; por otro, en una hipótesis
deductiva planteada literariamente. Establece un
equilibrio entre la verdad científica y
la ilusión.
Características del cuento infantil según
las diferentes edades.
Características del lector infantil según
las diferentes etapas
A los dos años ,les atrae los libros “para
mirar”, que pueda escuchar con placer por
su ritmo y sonoridad.
El lector descifra colores,
formas y también
tamaño y volumen. Le llama la atención
los libros grandes, con ilustraciones amplias,
de pocos trazados y con formas realistas que puede
identificar con el entorno. Vive muchas sensaciones
corporalmente, a través del dibujo que ve,
o de las palabras que escucha.
A los tres años aproximadamente,
el libro le propone historias o poemas breves que
pueden
repetirse .
Al lector le interesa escuchar las historias e
identificarlas con los dibujos, y eventualmente,
repetirlas de memoria como si la estuvieran leyendo.
Los libros dedicados a niños de cinco
años
aproximadamente, se caracterizan porque conservan
sus relatos unidad en el tiempo y lugar y personajes
simples con roles muy bien definidos. También
las ilustraciones deben ser claras, aunque pueden
tener más detalles que las de etapas anteriores,
y ser de menor tamaño.
El lector suele reconocer
la escritura de algunas palabras y disfruta descifrándolas, memoriza
textos que le gustan, y quiere escuchar el relato
una y otra vez. Aprecia mucho los libros de láminas
de textos simples con los que puede ir familiarizándose
como así también con ilustraciones
ricas en imágenes.
Para los lectores de siete
años aproximadamente,
los libros tienen que tener una buena historia
que este acompañada por ilustraciones.
Todavía en esta etapa, la narración
debe cuidar la unidad de línea argumental,
con secuencias bien definidas, evitando los niveles
superpuestos. El lector es inquieto, impaciente,
imaginativo, puede armar en su mente escenas de
gran fantasía, siempre que pueda contar
con los elementos necesarios. Lo perturban las
contradicciones entre el texto y las ilustraciones
o los cabos sueltos en una historia.
Se identifica con los personajes,
tiene un enorme sentido de la justicia y necesita
gratificación
cuando aparecen elementos dolorosos.
Los libros para niños a partir de 9 años no necesitan tanto de las ilustraciones para interesarlos
aunque pueden ser parte de mensajes a decodificar.
Inclusive el texto combinado con la gráfica
tipo historietas es muy popular en esta edad .
Los cuentos o novelas con
capítulos cortos
son propicios para esta etapa.
Importan mucho los personajes en los que proyectan
sus afectos y con los que fabrican ídolos.
En esta etapa se dan contrastes muy grandes ente
los niños: gran capacidad de lectura o mucha
dificultad para aceptarla, debido a que es la más
vulnerable a las influencias del medio.
A partir de los once años los libros presentan
como características, tener gran equilibrio
en su texto, economía en las palabras y
un buen ritmo. L extensión puede variar.
Hay campo para una corta novela en capítulos
con una o dos líneas arguméntales,
humor salpicado y contextos interesantes como ciencia
-ficción, historia, ecología dentro
del marco de la aventura. Les atrae el terror,
humor, suspenso y también la realidad, inclusive
la dolorosa.
El lector aprecia el dramatismo
y no tolera sensiblerías,
ni una historia rosada en la que se elude la realidad.
Es romántico, impaciente, no acepta palabras
de más.
Aprecia la buena ilustración, es capaz
de disfrutar estéticamente un libro , y
de quererlo. Puede llegar a tener escritores e
ilustradores favoritos. Es amigo de lo terrorífico
y de lo monstruoso pero con una intuición
estética.
Es buen crítico y rechaza las historias
sin sostén lógico. Puede divertirse
con un disparate y con la sátira ya que
está empezando a criticar el mundo que lo
rodea.
Cuento narrado y cuento
leído
El cuento transmitido mediante
la palabra oral le llega al niño bajo dos formas: contado
o leído por otra persona. Aunque contarle
un cuento a un niño no es lo mismo que leérselo,
pensamos que el buen lector buscara aproximarse
lo más posible al narrador y echará mano
de sus recursos, hasta tal punto que las diferencias
entre ambas formas de transformación se
reducirán al mínimo.
El cuento narrado y el cuento
leído poseen
un elemento común para lanzar al niño
hacia el mundo de la imaginación: la palabra.
El cuento en imágenes tiene además
la imagen gráfica, lo cual no siempre resulta
favorable para la imaginación del niño.
En ocasiones la imagen encauza y limita la fantasía.
La imagen, como es sabido, aporta mayor cantidad
de información, y en esto puede ser excelente
auxiliar de la palabra.
Palabra sin imagen
Es común en los libros destinados a los
niños que ya saben leer. Este enfoque está respaldado
por una corriente pedagógica que sostiene
que la presencia de ilustraciones constituye un
elemento inhibidor de la creatividad.
En el plano oral es el recurso típico de
la narración.
Imagen sin palabra
Los libros de imagen constituyen
una interesante experiencia de “lectura” para el niño
que aún no sabe leer. Síntesis armónica
de dibujo y color, provocan el asombro y la alegría,
favorecen el vuelo imaginativo y alientan al potencial
lector para que cree y vivencie situaciones de
diversa índole.
Palabra e imagen
Los libros en que texto e
imagen se encaran como mutuo complemento tienden
a la comprensión
de uno y otro mensaje. El niño no lector
disfruta con lo sugerido por la ilustración
y con el texto que le llega a través de
la lectura del adulto. De ahí la importancia
de ese adulto lector.
El Ilustrador
El ilustrador de libros infantiles
no puede crear al margen del niño, de
sus intereses, de la literatura que le es propia.
Desconocimiento
observable en algunas realizaciones muy realistas
o abstractas.
El color desempeña un papel fundamental,
lo mismo puede decirse de las figuras de animales
y mucho más si están encaradas con
cierta dosis de humanización.
Los cuentos de los respectivos
autores que hemos nombrado, son en su mayoría textos con palabras
e imágenes o ilustraciones. Y han dado lugar
a numerosas películas para niños,
de las cuales los adultos han sabido también
disfrutar.
Cuento clásico y
cuento actual
A la luz de estos principios, la literatura infantil
cobra nuevos matices.
Su aceptación nos permite establecer comparaciones
entre el cuento clásico y el cuento actual,
dejando a un lado los riesgos en que han caído
interpretaciones partidistas.
He aquí algunos puntos:
1. En cuanto al origen: El cuento clásico
o tradicional no fue creado para niños.
Es de raíces populares y sólo su
esquematismo, su didactismo patente, su ingenuidad
y primitivismo y, en algunas ocasiones, las adaptaciones
más o menos afortunadas, han hecho que con
el tiempo se haya destinado preferentemente al
niño, llegando a constituirse en arquetipo
del cuento para niños.
El cuento actual, por lo contrario, nace predestinado
para el niño.
Mientras el
primero ha sido sometido a un largo proceso colectivo de decantación
y selección
que ha resistido el paso del tiempo, el segundo es fruto directo de un autor
determinado y concreto, a veces con su finalidad también concreta y
determinada.
2. En cuanto a la forma: El cuento clásico
ha tenido en la transmisión oral su vehículo
y pervivencia hasta su fijación posterior
en letra impresa. Naturalmente esta circunstancia
le proporciona fórmulas y estructuras típicas
de la narración oral-triple repetición
de los hechos o personajes, estilo directo y lineal,
imágenes literarias vivas- que difieren
notablemente de los recursos literarios empleados
por el cuento actual nacido para la transmisión
preferentemente escrita o audiovisual. La transmisión
oral significa aproximación y contacto entre
el emisor y el receptor. La escrita y la audiovisual
suponen la interposición de mayor distancia
e impersonalidad.
3. En cuanto a la intención: El cuento tradicional
refleja un didactismo elemental, universal, valedero
en el tiempo y en el espacio, razones que han contribuido
a su pervivencia y extensión. A veces con
ligeras variantes el mismo cuento aparece en distintos
países de Europa e incluso en otros continentes
con tendencia a informar una cultura común
por encima de particularismos y tradiciones locales.
El cuento actual suele perseguir objetivos más
concretos, de ámbitos más reducidos
y a veces dentro de ideologías no compartidas
por todos. Razones por las cuales su vigencia,
en el tiempo y en el espacio, está más
amenazada que la del tradicional
4. En cuanto a los signos
y símbolos: El
cuento tradicional debe apoyar su actualidad en
la interpretación simbólica de sus
elementos componentes. No hacerlo así ha
supuesto el rechazo de quienes en ocasiones ven
en él el reflejo de épocas pasadas
cuyos esquemas sociales o mentales se quieren prolongar
injustificadamente. Pero hay que reconocer que
precisamente la incapacidad para pareja interpretación
simbólica acarreará a la larga el
descrédito de algunos cuentos actuales y
precipitará su caducidad. Y cuanto más
concretos sean sus signos y sus contenidos, más
rápidamente envejecerán.
5. En cuanto al contenido: Los cuentos tradicionales,
al ofrecer escenas de la vida de otras épocas,
provocan en gran medida y de forma natural el
distanciamiento, tan buscado por Brecht en sus
creaciones dramáticas. La interpretación
de la parábola y los juegos de la fantasía
encuentran en ellos amplio campo, sin duda no
siempre aprovechando en toda extensión.
El cuento actual, por el contrario, persigue
la identificación de personajes y circunstancias
mucho más próximos al mundo del
niño de hoy, con intención más
inmediatamente realista y concienciadora, y en
consecuencia, elimina lo maravilloso que tanto
pesa en el cuento de hadas.
Los Cuentos de Perrault
con el periódico
Gracias a una iniciativa conjunta del diario
Página/12
de Buenos Aires y la editorial Gramón-Colihue,
las versiones originales de Los Cuentos de Perrault,
traducidos por la escritora Graciela Montes, acompañan
a las ediciones de los sábados del periódico
porteño.
La emisión de esta serie comenzó el
sábado 23 de octubre con la entrega de La
Bella Durmiente del Bosque, para continuar durante
siete semanas más con Barba Azul (cuya portada
reproducimos), Piel de Asno, El Gato con botas,
Riquete el del Copete, Cenicienta, Pulgarcito y
Caperucita Roja.
Graciela Montes explica que
el objetivo de este proyecto "es volver a poner en circulación
y en manos de todos lo que es nuestra herencia
cultural y literaria, que ha quedado con el tiempo
reducida a unos pocos, es decir, a quienes pueden
comprar libros en las librerías".
Citamos algunos fragmentos del reportaje efectuado
a Graciela Montes con motivo de este lanzamiento:
—¿
Cuál es, en su opinión, el mayor
mérito del trabajo de Perrault?
—
Quizás el mayor mérito fue apropiarse
de un material popular, con un alto nivel literario,
porque él era un literato, e instalarlo
en el territorio más culto. Además
logró que, de la misma manera, los pueblos
del mundo se apropiasen de esos cuentos.
—¿
Estas ficciones estaban originalmente dirigidas
a un público infantil?
—
Salvo el de "Caperucita roja", que es
un típico cuento infantil de advertencia,
los demás no estaban necesariamente dirigidos
a los chicos: eran cuentos populares, a secas.
No perdamos de vista que, en la Edad Media, las
etapas de la vida, es decir la niñez, la
juventud y la adultez no estaban tan claramente
delimitadas como hoy: recién en el siglo
XVIII se empezó a hablar de la infancia.
Alrededor de los juglares, estos personajes que
narraban historias en los espacios públicos,
se junta a grandes y chicos, mujeres y hombres,
enfermos, ancianos. Lo que ocurre es que por la
economía de lenguaje característica
de los cuentos populares, estas historias llegaban
muy fácilmente a los chicos.
—¿
Cuáles son las características que
comparten estos cuentos?
—
Bueno, por un lado está el cuento popular
que siempre es un cuento de reivindicación.
Es decir que siempre hay algún personaje
que sufre alguna injusticia que posteriormente
será reparada, o un pobre que logra casarse
con la hija del rey. Son cuentos reparadores, como
nuestro cuento criollo. Lo que específicamente
comparten estos cuentos de Perrault es que él
ironiza y convierte a estos personajes tradicionales
en miembros de la corte del rey. Aparecen figuras
como la del burgués enriquecido, como es
Barba Azul, aparecen elementos que hablan del sometimiento
de la mujer, pero también otros que sugieren
una posible liberación... En fin, le agrega
un plus algo más socarrón, que enriquece
las historias.
La nota de presentación de la colección
y el reportaje a Graciela Montes pueden leerse
completos en la edición virtual del periódico
Página/12 del domingo 17 de octubre de 1999
en esta dirección: http://www.pagina12.com.ar/1999/99-10/99-10-17/pag35.htm
Cuando se piensa en cuentos de hadas, inmediatamente
llegan a la mente figuras de hermosas princesas,
príncipes encantados, ogros, brujas y
tantos otros personajes... Charles Perrault es
responsable de que muchas de las historias, que
tienen a esos seres como protagonistas, hayan
llegado a nuestros oídos.
Perrault nació en París, Francia,
el 12 de enero de 1628. Después de trabajar
algún tiempo como abogado, comenzó a
dedicarse a la literatura y se transformó en
uno de los referentes más importantes de
su tiempo y de la historia de las letras.
A pesar de que también escribió para
los adultos, sus cuentos de hadas fueron los que
hicieron que su figura nunca se olvidara. En realidad,
Perrault no inventó la mayoría de
sus cuentos sino que le dio formato literario a
los relatos que venían de la tradición
oral (de la transmisión boca a boca). Su
objetivo fue hablar sobre las costumbres de su época
pero dejando una moraleja. Además, construyó finales
felices para sus narraciones, una forma de dar
esperanzas a un periodo de la historia en el que
no todos estaban contentos.
Gracias a él hoy todavía se conocen
historias como "La bella durmiente", "Caperucita
roja", "El gato con botas", "Cenicienta" y "Pulgarcito".
Perrault murió el 16 de mayo de 1703. Aunque
los valores de la sociedad que él recreaba
ya no son los mismos, sus cuentos aún siguen
siendo entretenidos y adorados por los chicos de
todo el mundo.
Bibliografía:
• La literatura infantil en la educación
Básica
• Didáctica de
la literatura infantil y juvenil
• Weinschelbaum, Lila
L. : Por Siempre el Cuento, editorial : Aique,1997.
•
Colaboración de el sitio de literatura infantil
www.leemeuncuento.com.ar

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