Cuenta la
historia, que un día en un pueblito
muy chiquito, había una granja con miles de animalitos
muy extraños, que día a día cada
uno desempeñaba una tarea diferente. Por ejemplo:
al pato,era el primero en levantarse, a las seis de la
mañana, preparaba el desayuno al resto de los
animales, la vaca, como tenia mucha leche, era la encargada
de servirla, el perro pastor, despertaba a las ovejas
y las llevaba hasta el arroyo para que se lavaran la
cara y los dientes, los caballos , ellos si que dormían,
se despertaban a las once de la mañana cuando
el gallo corría a su lado a despertarlos, después
de varios: Co co ro co!!!, las únicas que tenían
permiso para dormir eran las lechuzas, porque ellas
cuidaban la granja toda la noche; pero los mas remolones
por supuesto
eran los pollitos.
Todos los días mamá gallina, inventaba
una formula nueva para despertarlos; eso si, si los
encontraba.
Los pollitos todas las noches buscaban un lugar en
donde dormir y esconderse, de esa manera, la próxima
mañana era mas difícil encontrarlos y podían
dormir un poco mas.
Como la granja era muy grande, mamá gallina debía
buscar por todas partes, entre las hierbas, debajo de
la paja del granero, dentro de los baldes, entre los
huevos de pato... tanto tiempo fue así que, mamá gallina
conocía todos los escondites.
Una noche, cuando la luna brillaba muy grande y blanca,
los pollitos remolones, decidieron buscar un lugar
para dormir, pensaron y pensaron, hasta que al pollito
mas
grande se le ocurrió una gran idea, disfrazarse
de lechuza, claro, como la lechuza tenía permiso
para dormir siempre...
la mañana siguiente los pollitos se despertaron
junto con los patos. Mamá gallina sorprendida,
los felicitó y después del desayuno, los
dejó que salieran a jugar, por la granja.
Los pollitos, decidieron que era hora de llevar a cabo
esa idea tan brillante, y corrieron debajo de la cama
de la lechuza.
Ese día la lechuza estaba muy resfriada y cada
vez que estornudaba, de su cuerpo caían muchas
plumas, suficientes, para que los pollitos pudieran cubrirse
el cuerpo. Entonces cada uno guardó las plumas
de la lechuza y esperaron a la noche siguiente.
Antes de ir a dormir, guardaron las plumas de bajo
del nido, sin que mamá gallina se diera cuanta.
Cuando mamá gallina se durmió, todos los
pollitos se pegaron las plumas al cuerpo, y ya no parecían
pollitos! Sino lechuzas.
Esa mañana, cuando despertaron todos los animales
de la granja, mamá gallina, como todos los días
se levantó y se puso en camino en busca de sus
pollitos, los buscó por todas partes y recorrió toda
la granja: entre las hierbas, debajo de la paja del granero,
dentro de los baldes, entre los huevos de pato... y nada,
los pollitos había desparecido, claro que solo
para mamá gallina, ellos estaban en una rama,
durmiendo con su plumaje de lechuza, mientras que mamá gallina,
los buscaba casi desesperada.
Cuando los pollitos se despertaron, estaba toda la
granja buscándolos, y ellos tenían muchas ganas
de tomar el desayuno, cuando bajaron de la rama, y corrieron
hacia donde todos desayunaban, ya no había mas
desayuno, y sin darse cuenta que estaban disfrazados
con las plumas corrieron junto a mamá gallina
y cuando los vio se dio cuanta que no eran lechuzas,
sino que eran sus pollitos, desde el momento que fueron
descubiertos, todos los animales de la granja decidieron
como castigo que todos los días tendrían
que preparar ellos el desayuno y por supuesto, nunca
mas jugar a las escondidas.
BLANCA MAGDALENA CIOCCI