Jornadas de Conmemoración del
24 de Marzo
a 35 años del Golpe Militar
/ Teatro de Puertas Abiertas
Aún el teatro.
Nota de la Autora de El cerco de Agua // Mariana Mazover
// Marzo 2011
“Empuñé un
arma porque buscaba la palabra justa”
Francisco Paco Urondo
Cuando empecé a escribir teatro, lo hice movilizada
por una pregunta que nunca me abandona: ¿Por qué escribir
teatro? Creo en el teatro como forma de intervención
en la vida política de la sociedad en la que se
inserta. Su seguir existiendo, es ya una brutal muestra
de su carácter eminentemente político.
Y la historia del Teatro Argentino y sus hacedores es
la cabal expresión de los cambios y las persistencias
en la cultura, la política y la sociedad. Desde
la Fundación del Teatro del Pueblo a principios
del siglo XX a la problematización en la década
del 60’ de “la cuestión del autor
nacional”; desde la experiencia de barricada
del Teatro Abierto en los 80’ a la reciente lucha
del colectivo Escena por modificar la legislación
que regula los espacios no convencionales, la historia
del teatro argentino está felizmente atravesada
por su Diálogo con la época. En su diálogo
con su tiempo presente. Y en su diálogo con
sus predecesores. En su hacerse a sí mismo a
contrapelo de los discursos hegemónicos.
Resiste el teatro independiente frente a las políticas
adversas, la falta de presupuesto, el desigual acceso
a la difusión en los medios de comunicación.
Resiste el teatro a la cristalización de la Era
de la Información y la mediatización de
la sociedad.
Resiste el teatro.
Resiste hoy el teatro
a la idea de “Libertad de
expresión” como argumento que, ambiguo y
mentiroso, sostiene de hecho la práctica de la
mercantilización de la información y oculta
el carácter de construcción ficcional de
una realidad y una “actualidad” sesgada y
guiada por la búsqueda del Beneficio y la rentabilidad
empresarial a escala planetaria. Resiste el teatro, sobreimponiéndole
a la idea burguesa de Libertad de Expresión la
walsheana y libertaria idea de Derecho a la Voz.
Ese derecho inalienable de hablar, decir, expresar,
sentir conforme a nosotros mismos, y a nuestra singular
experiencia individual y colectiva de estar en este mundo.
Quizás no sea tiempo ya de aquellas maravillosas
obras discursivas de contenido y tono político
partidario, panfletario, que despertaron tantas veces,
a tantas sociedades, de su anestesia generalizada, pero,
definitivamente, el Teatro Independiente en Buenos Aires
se sigue constituyendo a partir de nuestras perplejidades,
y nuestra necesidad de interrogar a nuestra época.
El cerco de agua
está hecho de mis propias perplejidades.
En la escritura de El Cerco de Agua fueron las primeras
imágenes que aparecieron en la hoja en blanco
- cuerpos desintegrándose hasta su propia desintegración,
capturados en un dispositivo de reclusión que
se apropia de ellos como fuerza de trabajo y los convierte
simultáneamente en objetos de experimentación
de una racionalidad científica que ha borrado
ya de su horizonte al Sujeto - las que me movilizaron
a seguir escribiendo hasta el final. Había encontrado
en esas imágenes la posibilidad de expresar a
través de un mundo imaginario, de una poética
sin posibilidad de poesía, algunas de las cosas
que más me inquietan de la Historia que heredamos,
de la realidad que respiro.
De la mano de la
racionalidad moderna, el siglo XX ha sido el escenario
donde se han puesto en funcionamiento
las máquinas de aniquilamiento del ser humano
más obscenas que ha conocido la Historia. El mundo
occidental es producto de ese proyecto impuesto a sangre
y fuego que hoy se declara triunfal.
Los de mi generación, somos todos hijos de esa
historia de devastación: estamos hechos de retazos
de ese horror. Se nos bombardea con información
y se nos interpela para abandonar la escena pública
e insiliarnos al calor de nuestro hogar.
Pero si el rasgo
cultural de la posmodernidad es la desterritorialización, el teatro aún
resiste.
El teatro insiste
aún en el valor de la territorialidad:
nuestros cuerpos aquí, juntos, sobre este territorio – el
escenario - hoy , rindiendo culto a un ritual ancestral
que la racionalidad moderna no pudo aniquilar: inventarnos
cuentos, relatos mitológicos, ficciones orientadoras,
metáforas epistemológicas para interrogar
lo insondable de nuestra experiencia en el mundo.
Por eso esta obra
de dudoso verosímil que me
celebro, como las tontas focas que, adiestradas, se aplauden
a sí mismas en los espectáculos de sus
cautiverios como si no tuvieran noticia de su derrota.
Igual insisto:
si es inverosímil que los cuerpos
se desintegren hasta desaparecer, se desangren hasta
transformarse en nada como propone el universo de El
Cerco de Agua, entonces sigamos preguntándonos
dónde están nuestros muertos que batallaron
para evitar que fraguara esta Era. No pueden no estar
en ningún lugar. Hay que rastrillar más.
Dónde está el cuerpo de Federico. Dónde
está el cuerpo de Rodolfo. El de Paco. Dónde
está Guido. Dónde está Julio.
Dónde están los miles de cuerpos anónimos
de aquellos que consagraron su vida a una causa que aún
hoy nos contiene, y sus hijos, y los hijos de sus hijos.
Dónde están.
Y cuál es el significado de que aún, hoy,
no nos los devuelvan. Qué nos dice la persistencia
de esas ausencias de nuestro presente.
Dónde están. Mucho antes que a la memoria
de ellos, es a la necesidad de seguir formulando, cada
día, a cada paso, estas preguntas y a la vigencia
de las causas a las que ellos consagraron su Voz y su
Vida, a lo que está dedicada esta obra, aunque
no cuente ese cuento.
El cerco de agua
cuenta el cuento del desierto de la mentira organizada
bajo la forma de la industria de lo
humano, pero piensa, siempre, en cada función,
en cada ensayo, en el laberíntico desierto del
olvido organizado.
Lo cuenta, y lleva
mi firma, con el secreto deseo de que esta obra de
teatro nunca hubiese tenido lugar en
mi imaginación, en las interminables horas de
mi angustia y de mi insomnio, y que Federico, Paco y
Rodolfo estuvieran hoy, aquí y allí, aullando,
bailando, bebiendo, amando. Y escribiendo. Que lo hacían
tantísimo mejor, por cierto.
Por un 24 de marzo de 2011 en el que volvamos a ocupar
las calles y los teatros.
Y el profundo agradecimiento
a Gabriela Irueta, Sol Tester y Alejandra Carpineti,
Programadoras de La Carpintería
Teatro, que nos abre las puertas, a nosotros y a los
espectadores, para hacer, a viva voz, la función
del 27 de marzo.
Los esperamos!
Mariana Mazover
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GACETILLA DE PRENSA el Cerco de AGUA
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El cerco de Agua :: de Mariana Mazover :: Gacetilla
de Prensa
Obra que cuenta con el apoyo de Proteatro y el Fondo
Nacional de las Artes
Todos los domingos
a las 19 hs en La Carpinteria (Jean Jaures 858 / Abasto)
se presenta “El cerco de Agua“,
obra teatral escrita y dirigida por Mariana Mazover que
indaga acerca de la condición humana y el amor
en sus distintas formas, en un universo ficcional irreal
que recrea los rasgos de las instituciones de encierro
contemporáneas.
“El cerco de agua”, retoma algunos temas
y motivos de la Tragedia para recrear un universo poético
irreal en el que se despliegan todas las aristas del
ser humano cuando este es puesto en situaciones límites.
El amor en su forma
sacrificial y en su forma instrumental son los pilares
del conflicto de una obra que, inspirada
en la tragedia, se corre del registro trágico
y se abre a situaciones de profunda hilaridad, revelando
lo absurdo de la existencia humana y la imposibilidad
del lenguaje de capturar en su totalidad la experiencia
del hombre en el mundo.
SINOPSIS ARGUMENTAL:
Una isla. Y allí un lugar del que nadie puede
salir: un dispositivo científico-hospitalario
en donde son recluidas en cautiverio las víctimas
de una enfermedad ignota. Siete personajes aislados del
mundo que recrean – a su imagen y semejanza – ese
mundo que los expulsó.
Una pareja presa
de un amor prohibido y secreto. Una encrucijada que
pondrá a prueba ese amor. Y un
secreto que cambiará el curso de la historia.
Palabras de Mariana Mazover, Autora y Directora:
Inspirada en el
texto de Rodolfo Walsh La isla de los resucitados emprendí la escritura de El cerco
de Agua. Un universo irreal en que me propuse indagar
en todas sus aristas la condición humana, en sus
formas nobles y en sus formas degradadas.
¿Qué somos capaces de hacer nosotros con
nosotros, los unos con los otros, los unos por los otros?
Es el complejo interrogante que atraviesa la obra de
principio a fin. En el intento por descifrar ese arcano
fue configurándose la absurda crueldad del dispositivo
de encierro que contextualiza la acción y revelándose
ante mis ojos la persistencia del amor como fundamento
necesario e imprescindible de los vínculos de
los hombres en el mundo.
Reflexiona sobre
el alcance de la ciencia en el mundo contemporáneo,
pero El cerco de agua es, ante todo, una historia de
amor.
Palabras de Ricardo Monti, Supervisor autoral:
Supervisé el año pasado (2009) una revisión
de la obra de Mariana Mazover “El cerco de agua”.
Me pareció una propuesta dramatúrgica interesante
e intensa. Una cruda metáfora de un tema acuciante
y muy actual: la manipulación que los poderes
realizan de la vulnerabilidad humana, en este caso representada
por la enfermedad.
El amor y la crueldad
se entremezclan en una sucesión
de escenas en tensión creciente, con personajes
bien delineados y diálogos contundentes. En suma,
considero que “El cerco de agua” es una propuesta
audaz, que merece con creces ser apoyada y tenida en
consideración.
Ficha técnico artística
EL CERCO DE AGUA
Dramaturgia y Dirección:
Mariana Mazover
Actúan: Mercedes Carbonella, Andrés Ciavaglia,
Laura Correa, Pablo Correa, Lucila Németh, Hernán
Roitman, Eugenio Tourn
Asistencia artística: Sebastián
Romero
Asistencia de dirección:
Natalia Slovediansky
Diseño de Escenografía
y Vestuario : Florencia Del Gener, Mariana Del Gener
Iluminación:
Javier Casielles
Maquillaje: Ana Taborda
Realización de escenografía:
Alejandro Monzani
Realización de Vestuario: María Carcaño
Fotografía:
Carolina Arandia
Diseño gráfico:
Soledad Silva // Estudio Go-Tool
Asistencia artística: Sebastián
Romero
Asistencia de dirección:
Natalia Slovediansky
Prensa: Ezequiel Hara Duck
Producción
ejecutiva: Fabio Petrucci, Natalia Slovediansky, Mariana
Mazover
La Carpintería – Jean
Jaures 858
Funciones: Domingos 19hs.
Entrada: $35. Estudiantes y Jubilados: $25
Estreno: 6 de Marzo – Última función:
24 de Abril
Reservas: www.alternativateatral.com
Estreno 06/03/2010 // Hasta el 24 de Abril // Despedida
definitiva
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Mariana Mazover
Dramaturga, Directora
Teatral y Comunicóloga
(UBA)
Mariana Mazover
nació en Buenos Aires en 1979.
Cursó la licenciatura en Ciencias de la comunicación
en la Universidad de Buenos Aires. En dramaturgia se
formó con Mauricio Kartun, Ricardo Monti y Lautaro
Vilo, y en Dramaturgia del actor con Andrea Garrote.
Paralelamente se
formó como actriz en Timbre
4 con Claudio Tolcachir y Lautaro Perotti, en Improvisación
Teatral con Víctor Malagrino y Bernardo Sabbioni,
en Montaje con Maruja Bustamante y Lisandro Rodríguez,
y en Dirección y Puesta en Escena con Juan Carlos
Gené.
Entre 2008 y 2010
fue asistente de dirección
de Lautaro Perotti en Porque todo sucedió en el
Baño (Timbre 4 / 2009/2010)
Especializada en
Semiología y filosofía
del Lenguaje, fundó y dirige la Escuela de Dramaturgia
Rodante Saquen una pluma, en cuyo marco dicta talleres
de escritura teatral y actuación.
También es asistente de Román Podolsky,
en sus seminarios de Investigación sobre Dramaturgia
del Actor en Timbre 4 y Asistente de dirección
de su próxima obra, a estrenarse en Junio 2011,
también en Timbre 4.
Es autora de las
obras Gallitos Ciegos (año:
2007) y El Cerco de Agua (2010), estrenada bajo su Dirección
en Teatro La Carpintería, y prepara su segundo
trabajo como directora, Piedras dentro de la Piedra,
inspirada en la obra literaria de Fogwill.