|
¡Que
alegre es el carnaval!. Era el escrito que aparecía
en la parte alta del trono de la reina. En verdad,
todo estaba muy alegre y lucia divertido. Tiras de
colores por donde quiera, globos y mascaras de todos
los tipos, hechas con cartón. El trono era
lo más bello, estuvo muy bien decorado. Le
colocaron una gran corona adornada con varios pedazos
de vidrio.
La reina "Claudia I" dijo unas palabras y nos invito a disfrutar
el carnaval sanamente. Luego comenzó el baile. Unos niños
destapaban caramelos y se los comían, otros bebían refrescos
y comían torta. Los más pequeños desfilaban sus
disfraces, mientras que los de sexto grado no paraban de bailar. Todo
estaba tan alegre.
A
las doce, sonó el timbre de salida y los niños
partieron a sus casas. Los que vivimos cerca nos
quedamos un rato más. Ahora todo estaba en
silencio y con mucha calma pudimos observar que feo
había quedado aquello...
El
lugar estaba repleto de basura, servilletas, bolsas
de caramelos, papeles ohhh... y refresco. Uno de
nosotros dijo: _ Amigos como no hay nadie, comencemos
a limpiar todo esto._ Es demasiado, tardaríamos
mucho, respondió Edgar.
En
eso llego la hermanita de Edgar con una bolsa, llena
de pedazos de cartón con el que habían
hecho las mascaras.
_ ¿Para que es eso?; le pregunte.
_ Construiré un barco, como el que hizo la maestra Carmen, cuando
bailamos la lancha Nueva Esparta, respondió la niña.
_ Si es así, yo me quedo con las latas, haré un robot,
dijo Carla.
_Un momento, los papeles de caramelos son míos, los usare para
hacer unas flores, tuve que decir casi gritando.
Todo
se volvió un alboroto porque ahora cada uno
de nosotros quería apoderarse de la basura.
Cuando nos dimos cuenta ya no quedaba casi nada.
Nos vimos las caras y comenzamos a reír.
Edgar,
que había dicho que era demasiada basura,
quiso barrer el poquito que quedaba, porque ahora
no parecía tanta. En eso, llegaron los profesores
que se habían reunido preocupados porque los
alumnos no habíamos aprendido lo que era conservar.
Se
quedaron con la boca abierta cuando vieron la cancha
limpia.
_ ¿Quién limpio todo esto?, Pregunto
la directora.
_ Nosotros, respondimos casi asustados, escondiendo nuestros tesoros.
Pensamos
que sé molestarían porque nos llevábamos
todo aquello. Pero no, nos pidieron que contruyeramos
nuestras cosas allí, en la escuela frente
a los otros alumnos. Así lo hicimos. El lunes
bien temprano, con la basura calcificada, fuimos
al auditorio y delante de todos, cada uno construyo
lo que había pensado.
Luego
de muchos aplausos y felicitaciones, la directora
aprovecho y explico lo que era el reciclaje. Pregunto
quienes querían pasar al auditorio, la próxima
semana, para mostrar sus obras, hechas con materiales
de desecho. Todos levantaron la mano, por lo que
se hubo que hacer una gran lista.
Como
mis amigos y yo, éramos los que teníamos
mas experiencia, pedimos que se colocaran varios
pipotes de basura en la cancha cada uno con su nombre:
"Latas", "cartón" y "papeles".
De manera que pudiéramos clasificar los desperdicios, luego todo
se iba guardando en el deposito. Semanalmente los alumnos de cada sección
iban y seleccionaban lo que necesitaban para sus trabajos.
Los
señores de la limpieza, también estaban
muy contentos porque ahora no tenían casi
nada que limpiar.
Todo
en la escuela era alegría, como aquel día
de carnaval. En el lugar donde estaba escrito ¡Que
alegre es el carnaval! Hay se puede leer ¡Que
alegre es reciclar!
Daniela
Rivas.
Muchas gracias
Daniela por compartir tu hermoso cuento con Leemeuncuento
|