
Maria Fernanda Macimiani©
Había una vez, un
hermoso jardín de flores de brillantes colores y plantas
de hojas muy raras, todas parecían pintadas.
Pero en el fondo allá muy lejos dónde nadie jamás
llegaba, se encontraban las plantas de frutillas todas desparramadas
por el suelo y
por el aire su dulce aroma.
Este
no era un simple matorral de frutas silvestres, era el último refugio de frutillas
especiales. Sí muy especiales y una de ellas más
que todas, se llamaba Fresilinda y era la más traviesa,
siempre estaba buscando nuevas aventuras y se metía
de lío en lío. Estas eran las únicas
frutas que podían hablar, pensar y hasta salirse de
sus plantitas y volver para dormir.
Habían logrado
estas virtudes hace muchos años cuando una bella
hada perdida de algún cuento se emocionó al
ver esas hermosas plantas tan verdes y con sus frutillitas
tan rojas y se le ocurrió cambiarles la vida. Así dijo
sus palabras mágicas:
-¡Peras, uvas y manzanas serán las frutillas
las encantadas!
¡ Que ningún hombre descubra su reino y seguirán por siempre
libres viviendo!-
Y desapareció entre las nubes.
Desde
entonces han vivido como lo hacen las personas, unas trabajan,
otras
cuidan a las más pequeñas,
otras vigilan que todo marche bien y las más chiquitas
hacen travesuras como todos los chicos.
Pero hoy te voy a contar lo que le ocurrió a Fresilinda por ser muy distraída.
Una mañana de primavera el sol sonreía como siempre y saludaba
con sus rayos a todos las plantas que habitaban el Jardín Mágico,
así se llamaba este lugar desde la visita de el hada misteriosa. La graciosa
frutilla jugaba con sus amigas debajo de una gran hoja cuando vio pasar una mariposa
que volaba orgullosa de aquí para allá , tan linda era que Fresilinda
no podía dejar de seguirla y así lo hizo por largo rato solo mirando
las alas multicolores de la mariposa. De repente no la vio mas, se había
escabullido entre las margaritas que estaban todas florecidas y muy grandes.
En
ese momento la frutillita se dio cuenta que no conocía
ese lugar pues tenía prohibido alejarse del Jardín
Mágico y sin darse cuenta había caminado por
largo rato. Ella lloró un ratito y trató de
encontrar el camino de regreso pero todo fue inútil,
sola no podría regresar.
-¡Buenas tardes señorita ¡- le dijo un
elegante gusano que vestía corbata, sombrero y guantes
mientras la estaba observando- -Hola - contestó triste
la pequeña.
-Yo soy Dongusano y conozco muy bien este territorio así que
si quieres te puedo ayudar a encontrar tu casita.

Fresilinda
estaba muy apurada por ir con su mamá así que confió en
el apuesto Dongusano . Comenzaron a caminar, trotar y correr
entre los pastos hasta que ¡Pruum, Pruum! Chocaron
con una enorme montaña de tierra.
-¡No, no es posible! Este es el hormiguero de Hormiganegra la más
malhumorada de los alrededores- .Dijo Dongusano muy asustado. Cuando de un salto
salió del hormiguero una fea hormigota con largas antenas y cara de enojada
-¡Quién se atreve a molestar en horario de trabajo! ¿Creen
que tengo tiempo para perder? ¡Psss , psss ¡ ¡Fuera!
Y sin pensarlo corrieron escapando hasta que... ¡Puc, puc! esta ves tropezaron
con algo muy duro y cayeron sentados. Fresilinda ya cansada de tanto susto no
podía creer lo que veía era un enorme caracol, todo adornado como
una casita con una pequeña ventana, flores y chimenea.
-Debe estar abandonado- pensó; pero lentamente salieron de la casita unas
antenitas, y después la cabeza de un viejo caracol que amablemente los
saludó:
-Buenos días amigos, ¿qué están buscando? Yo soy
Grancaracol-
Dongusano le contó todo lo sucedido y Grancaracol lo oía con cara
de aburrido pero estaba muy atento.
-Bueno, bueno y tú preciosa ¿extrañas a tu familia?- preguntó y
Fresilinda con sus ojitos nublados por las lágrimas le dijo que extrañaba
mucho a su mamá.
-No perdamos tiempo y súbete, queda mucho por andar hasta llegar al Jardín
Mágico.
Dongusano la ayudó a subirse al techo del caracol y le deseo suerte -¡Hasta
pronto y ten cuidado Fresilinda!

Después de un rato de andar Fresilinda le preguntó a
Grancaracol:
- ¿Cómo sabes que vivo en el Jardín Mágico? ¿Acaso
lo conoces?
" Por supuesto" dijo sonriente el viejo caracol -Hace mucho tiempo
cuando yo era un joven caracolito se me ocurrió comer algo nuevo y seguí un
aroma dulce que me llevó hasta un hermoso jardín que parecía
pintado con miles de rojos adornitos, eran frutillas y no pude resistir las ganas
de morder una y ...
-¿Te comiste una frutilla especial? Preguntó Fresilinda muerta
de miedo.
-¡No! Al morderla la frutilla gritó como loca
y todas las que estaban durmiendo en sus plantitas se abalanzaron
sobre mi y me dieron patadas y golpes defendiendo a su amiga
y fue tal mi susto que no se como me deslicé tan rápido,
parecía un pez en el agua y jamás volví a
probar una fruta. Tranquilízate solo quiero ayudarte,
nunca pude olvidar el camino a ese dulce jardín.
Sin darse cuenta ya habían llegado y su mamá la estaba esperando
muy triste, y al verla Fresilinda brincó sobre su madre y le prometió que
no volvería a alejarse sola. Mamá frutilla la abrazó muy
fuerte y la llenó de besos y besitos y agradeció a Grancaracol
su buen gesto y lo invito a regresar las veces que quisiera al Jardín
Mágico y olvidar viejos enojos tomado un té de flores de manzanilla.
Y colorín colorado este rico cuento se ha terminado.
Autora:
Maria Fernanda Macimiani© Todos los Derechos Reservados
Oír
el cuento
¿¿¿¿¿¿ Me
dicen que les pareció mi cuento ???????
También pueden enviar dibujos
para publicar en esta página
con los personajes de este cuento o la situación que mas les haya gustado...
DIBUJEN!!!
Se lo dedico a
todos los lectores y lectorcitos de Leemeuncuento que
me dan tanto cariño
a cambio de disfrutar de estas páginas que intento
que sean lo mas lindas y útiles posible. Este cuento
fue elegido para un CD de cuentos para la hora de dormir
realizado por una org. no gubernamental que ayuda al prójimo.
Es un orgullo ser parte de este trabajo y ya lo pueden
adquirir en www.oidossonadores.com.ar
Agradezco mucho las
ilustraciones de Pilar Ribas Maura , una profesional
excelente!!
