LOS DOS CONEJOS


Por entre unas matas, seguido de perros,

no diré corría, volaba un conejo.

De su madriguera salió un compañero y le dijo:

"Tente, amigo, ¿qué es esto?" "¿Qué ha de ser?", responde;

"sin aliento llego...;dos pícaros galgos me vienen siguiendo".

"Sí", replica el otro ,"por allí los veo, pero no son galgos".

"¿Pues qué son?" "Podencos." "¿Qué? ¿podencos dices?

Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo."

"Son podencos, vaya, que no entiendes de eso."

"Son galgos, te digo." "Digo que podencos."

En esta disputa llegando los perros ,

pillan descuidados a mis dos conejos.

Los que por cuestiones de poco momento

dejan lo que importa, Llévense este ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

EL BURRO Y EL FLAUTISTA

Esta fabulilla, salga bien o mal,

me ha ocurrido ahora por casualidad.

Cerca de unos prados que hay en mi lugar,

pasaba un borrico por casualidad.

Una flauta en ellos halló, que un zagal

se dejó olvidada por casualidad.

Acercóse a olerla el dicho animal,

y dio un resoplido por casualidad.

En la flauta el aire se hubo de colar,

y sonó la flauta por casualidad.

"iOh!", dijo el borrico,"¡qué bien sé tocar!

¡y dirán que es mala la música asnal!"

Sin regla del arte, borriquitos hay

que una vez aciertan por casualidad.

 

 

EL RICOTE ERUDITO


Hubo un rico en Madrid (y aun dicen que era más necio que rico), cuya casa magnífica adornaban muebles exquisitos "¡Lástima que en vivienda tan preciosa",le dijo un amigo,"falte una librería!, bello adorno, útil y preciso." Cierto", responde el otro. "Que esa idea no me haya ocurrido!... A tiempo estamos.

El salón del Norte a este fin destino. Que venga el ebanista y haga estantes capaces, pulidos, a toda costa. Luego trataremos de comprar los libros. Ya tenemos estantes. Pues, ahora",el buen hombre dijo,"¡echarme yo a buscar doce mil tomos! ¡No es mal ejercicio! Perderé la chaveta, saldrán caros, y es obra de un siglo...Pero ¿no era mejor ponerlos todos de cartón fingidos? Ya se ve: ¿por qué no? Para estos casos tengo yo un pintorcillo que escriba buenos rótulos e imite pasta y pergamino. Manos a la labor." Libros curiosos modernos y antiguos mandó pintar, y a más de los impresos, varios manuscritos. El bendito señor repasó tanto sus tomos postizos que, aprendiendo los rótulos de muchos, se creyó erudito. Pues ¿qué mas quieren los que sólo estudian títulos de libros, si con fingirlos de cartón pintado les sirven lo mismo?

¿Cuántas historias, aventuras y conocimientos se perdió este Ricote?

Lo mejor es que cada uno lea lo que le interesa, los libros son fuente de sabiduría y entretenimiento...

www.leemeuncuento.com.ar

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