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Cielo azul ¡NUEVO!
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HAY UNA MANERA De
curar tus heridas. De
resolver tus problemas. Hay
una manera de volcar tus penas no
hay impedimentos para decir lo que quieras. Hay
una manera de contar tus cosas a
la hora que se te ocurra. Hay
una manera que te sientas acompañado,
auxiliado y socorrido. Hay
una manera de correr al encuentro de
ese ser bendito, por su gran valor. Hay
una manera si tu camino está lleno
de dolores y sinsabores. Hay
una manera para que acudas ahora. Siempre hay disposiciónporque
esta velando tus sueños, Augurándote
lo mejor, deseándote lo bueno. Porque
es ese ser maravilloso que cumplió una
misión en este mundo. Magnifica
e inmensa tarea, siempre esta dispuesta, esté
donde esté, ¡ corre! Esa
es tu madre !
Esther Nagel www.leemeuncuento.com.arRecuerdos
de mi tierra
Aún
recuerdo con mi corazón todos los barrios , todas las calles, lugares
insignificantes para algunos,
pero tan ricos y sabios
par mí. Como
no recordar a ese viejecito que todos los días por las calles paseaba
con una especie de locomotora humeante llevando sus maníes, sus chupetines
en forma de ajíes y manzanitas con rayitas de colores , pero tenía
su parada , una esquina , la escuela San Martín , su nombre Constantino,
en el parque de dicha escuela solo teníamos una hamaca doble, una
calesita
y palomitas , hasta éramos
capaces de hacer pruebas con ellas y malabarismo.
Como no recordar en los
diferentes colegios de la ciudad los sobrenombres temidos “El chancho”
, “ El tuerto”, “El chonito”, en sus clases debíamos esmerarnos ,
no movernos demasiados, es que nos preparaban para ser casi perfectos,
recuerdo también
los profesores que eran forasteros y hacíamos de cuenta que venían
desde muy lejos o del exterior, como ese profesor de Instrucción
cívica que era locutor en una radio capitalina que solo distaba
a 38 kilómetros
de nuestra ciudad, quien no estuvo enamorado de ese simpático “ Marcelo”,
recuerdan. Que
paradójicos
nuestros recuerdos pasando a lugares y personajes públicos , quien
olvidó a “la pastora” que mendigaba por las casas vestida de negro,
o a “ la pata de tero”
que físicamente
no tenía más que unos ojos verdes y se prostituía quizás para darle
de comer a sus hijos, pero estábamos
educados para marginarlos. La
plaza principal, monumento a los fundadores , primeros colonos llegados
a Argentina desde Europa
(nuestros antecesores) , enorme como muy pocas del país hermosa ,
en su monumento donde de pequeños nos hamacábamos
en sus cadenas, de mayorcito , queríamos encontrar a nuestros abuelos,
bisabuelos y tatarabuelos,
leyendo los bronces.
La banda de música tocando
todos los domingos y deleitando
con acordes populares, nadie aplaudía,
éramos
tan prejuiciosos, tan mentalizados para no hacer el ridículo
en público, que lamentablemente no nos permitieron ser nosotros con
todas nuestras emociones. Recuerdos
que quiero compartir con mis amigos esperancinos dispersados en el
país, que amamos nuestra tierra,
que nos vio
nacer y crecer, aunque lejos , añoramos y no te olvidaremos nunca
ciudad de “Esperanza”, primera colonia agrícola del país.
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