Manolito el Caracol

 

Manolito el Caracol
sale sólo si hace sol,
pues no le gusta ni un pelo
que llueva lluvia del cielo.

-Es caracol de secano-
explica a todos su hermano.
-Sueña de noche y de día
con vivir en Almería.

Y qué hace un caracol
viviendo bajo una col,
si él lo que quiere es estar
muy cerquita de la mar.

Manolo le echa coraje,
coge todo su equipaje
y se dispone a viajar
hasta Roquetas de Mar.


¡Vaya, vaya, vaya, vaya..!,
pero que enorme es la playa.
Y olvida todas sus penas
tomando el sol en la arena.

Un día llega una ola,
arrastra una caracola...
y Manolo, de repente,
se enamora locamente.

Caracola y Caracol
son felices bajo el sol:
se pasean por la orilla
y el mar les hace cosquillas.

Caracol y Caracola
ya no están solo ni sola
y se quieren a rabiar
allá en Roquetas de Mar.


 

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EL PARTIDO

Era una tarde soleada, Magdalena se encontraba nerviosa, al día siguiente ella y sus amigas jugaban su primer partido de la "Copa Coca Cola".
El entrenador les dijo:
-Descansen y duerman bien para el partido de mañana.
Magdalena pensaba:"vamos a perder , no estamos preparadas para jugar un partido."

Cuando llegó a su casa tomó "té de tilo" y descansó. Despertó a las tres de la mañana. "No puede ser, me ha dado insomnio", pensaba mientras caminaba de un lado hacia otro. Se quedó despierta hasta las seis.

A las siete se duchó y tomó un desayuno ligero(pan integral y jugo). Camino al estadio se encontró con una jugadora del equipo contrario, más allá se tropezó y se rasmilló la pierna. "Oh no!, es mi día de mala suerte, perderemos, yo sé que perderemos", pensó Magdalena con alma pesimista.

En el estadio, calentando, el entrenador se dirige a las jugadoras y les dice:
-No importa si perdemos o ganamos, pero jueguen a ganar; es nuestro primer partido e intentemos empezar con el pie derecho.

Las muchachas, muy nerviosas salieron de los camerinos, toda la
hinchada de "Alianza Lima" estaba allí para alentarlas, pasara lo que pasara. La hinchada no dejo de gritar durante todo el partido.

En el primer tiempo jugaron a atacar y metieron un golazo. ¿Adivinan de quien fue? Fue de Magdalena, quien festejó a sus anchas. Hubo varias y muy buenas oportunidades de anotar goles.

En el segundo tiempo, casi les empatan el partido, Lola casi deja entrar un disparo del equipo contrario. El árbitro adicionó dos minutos, que parecieron media hora.

Al final todos festejaron y Magdalena tuvo más confianza en ella y en su grupo a partir de ese momento.

MARISEL GARCÍA