|
EL
PERRITO AVENTURERO
Había una vez un perrito que se llamaba Manchitas y era como un
rey porque vivía en un cuarto solo para él en China. También
le compraban todos los juguetes que él quería. Le compraban
huesos, galletas, etc. Un día, se antojó de una revista
que se llamaba "Las aventurar del gran caballero".
Ese caballero no era normal, era un caballero perro.
Entonces se la compraron, y cada
día leía
una aventura de la revista y decidió ir a la
selva para hacer una aventura como esa.
No se fue en avión, se fue en su avioneta,
pues es un experto piloto, yo eso no lo dudo porque él
era experto en todo. Él cogió su sombrerito
y sus gafas y se fue. Se demoró un día
para llegar. Cuando llegó, puso su sábana
y su carpa, se estiró y ahí mismito se
durmió con un sonido: ran, ran, oooo!. Se durmió con
el gran sueño que tenía, con razón,
pobrecito. Bueno, al otro día se encontró un
gran león y se asustó tanto que salió corriendo
y peleó y peleó, nunca había peleado
tanto y por fin lo venció. Después se
encontró con un elefante y peleó hasta
que por fin lo venció y estaba tan cansado que
se durmió. Esa noche lo llamaron de China para
decirle que había hecho lo mismo que el personaje
de la revista. Con la llamada supo que lo había
hecho, pero le faltaban muchas aventuras. Al otro día
se le cayó su sombrerito en la cascada, se fue
a cogerlo y se cayó y se aporreó muy
duro. Cuando se cayó grito: ¡ou, ou! Y
lloró pero logró coger su sombrerito
y mejor se devolvió para su casa que quedaba
en China. Todos lo felicitaron y lo llamaron el gran
caballero segundo y vivieron felices contándole
a los cachorros sus aventuras. El perrito aprendió una
lección: que podía ir a las aventuras
pero más simples.
Laura Moreno Diez

LA
FAMILIA QUE NUNCA SE APARTÓ
Había una vez en un hermoso lugar una niña
que se llamaba Daniela. Daniela tenía 2 hermanos,
uno se llamaba Simón y el otro se llamaba Pedro.
Un día Daniela salió al jardín,
a ver cuántas flores había y de pronto
apareció un enorme oso gruñón.
Daniela pegó un grito y se fue corriendo, fue
y le dijo a su mamá: mamá, mamá hay
un oso gruñón en el jardín. Justamente
cuando mamá fue a ver el oso gruñón, él
ya se había ido, Cuál oso gruñón,
ni que pan caliente. Mamá, mamá pero
sí había un oso en el jardín.
De pronto Pedro y Simón llegaron de jugar fútbol
y llegaron tan cansados que fueron a la cocina a tomar
un vaso de agua.
Después se fue volviendo de noche, mamá gritó: ¡Todos
a sus camas!
Al otro día, mamá despertó muy
temprano, ¡niños es hora de que se bañen!. ¡Bueno
mamá!, se vistieron y se arreglaron.
¡Niños a hacer las tareas! ¡ui!
dijeron todos a la vez, bueno. Después de un
poco rato llegó el papá.
Luego mamá, dijo: niños vamos a estar
un rato con el papá que acabó de llegar.
Niños ¿Cómo les fue en el colegio?.
Muy bien papi. ¿y a ti?. A mí me fue
muy bien, gracias. A bueno. Hay mamí y a ti ¿Cómo
te fue en el trabajo?. ¡Tan hermosos gracias!
A mí me fue muy bien. A bueno me alegro de que
estén bien.
Mamí, mamí, nos sacan a comer helado?.
Pregúntale al papá.
Papí podemos ir a comer helado?. Bueno vamos
pues. Vayan al carro. Bien nos van a llevar a comer
helado. Hágale papi nos das la llaves del carro?
Listo, saben abrir el carro'. Yo no, dijo Daniela;
y yo tampoco, dijo el más chiquito: Ea , dijo
el más grande: papi dámelas a mí,
bueno pero con una condición, que cuides a tu
hermana y a tu hermano. Bueno lo haré. Lo primero
que hizo fue abrir el carro. Niños móntense
ya que en esto viene el papá y la mamá.
Bueno, se fueron muy felices a comer helado, luego
se vinieron porque estaba haciendo mucho frío.
Después se sentaron a jugar rummi -Q, después
de poco tiempo de haber jugado rummi-Q la mamá gritó:
Hice rummi-Q ¡y dijo Daniela: entonces juguemos
nosotros.
¡Ah! Van a bajar a almorzar, y se fueron a lavar
los dientes y a salir a jugar, pero Pedro que era el
hermanito más chiquito no había terminado
de almorzar. ¡Aaaaa, mamí me voy a quedar
solo. Gordo deja que ellos salgan que yo te voy a sacar
ahorita a comer helado: Mami que bueno, me lo estoy
saboreando. Gordo pero primero dile a tus hermanos
que si quieren ir a comer helado o quieren quedarse
jugando con el balón. Mami pero si ellos no
me esperaron. Gordo pero tu no puedes tenerle envidia
a tus hermanos. Está bien Simón y Daniela ¿Qué si
quieren ir a comer helado o se quieren quedar jugando
con la pelota?. Queremos ir a comer helado. Vengan
pues.
Verónica Ramírez Duque

LA CASA DE MINI
Había una vez una niña que se fue para Estados Unidos,
ya llegando la niña le dijo a su papá: quiero ir a la casa
de Mini. El papá le dijo: bueno, ya llegando a la casa de Mini,
se encontraron con ella y la niña le dijo: Hola Mini, voy para
tu casa. Ya llegaron la niña entró y le dijo a Mini, muy
linda tu casa y Mini le agradeció.
María Camila Calle Ramírez

UN
GRUPO DE NIÑOS VAN HACIA UN CAMPAMENTO
Había una vez un grupo de niños que iban hacia un campamento,
ya se estaba anocheciendo y los niños se perdieron, tenían
mucho miedo porque su guía no estaba. Las guía los llamaba
niños, ¿niños, dónde están? Pero los
niños no la escuchaban, de pronto la luna les dijo: no se preocupen
que no les va a pasar nada, piensen en algo especial. La luna les hizo
un círculo en la manga y les dijo: en este círculo estarán
seguros, todos los niños se pusieron felices y le dieron las gracias.
Cuando amaneció, la guía estaba con ellos, se pusieron
alegres, se hicieron milagros, las flores se abrían el sol salía,
los animales comían, los niños reían y ese día
por la noche todos los niños y los animales prendieron una fogata,
pescaron y luego comieron. Al otro día, salieron a jugar al bosque
pero se encontraron con un señor, le dijo: no deben estar jugando
en este bosque y los niños le preguntaron porqué no podían,
les dijo hay muchos animales peligrosos. Cuando estaban saliendo del
bosque había un león herido y los niños se lo llevaron
para el campamento donde estaba la guía para que le echara un
remedio, pero cuando llegaron, la guía estaba con muchos rasguños
porque la guía estaba molestando a otro león. Los niños
se pusieron muy tristes porque estaba herida y no podía curar
al león, pero a los niños se les ocurrió algo, echarle
a la guía el remedio, así se le desaparecieron los rasguños,
se puso muy feliz y le echo el remedio al león, pero no lo curó,
el león tenía mucho dolor, los niños salieron a
buscar otro remedio pero no encontraron nada.
Cuando estaban regresando al campamento vieron una mata con el remedio
que necesitaban, se lo echaron y curaron al león, les dijo gracias
y se fue muy feliz. Al otro día los niños salieron a buscar
frutas como sandias, peras, manzanas, moras, fresas y bananos. Allí había
una rama llena de bananos, los iban a coger, pero un mico se llevó todos
los bananos, ya no había nada, los niños dijeron: vamos
a coger otras frutas pero el mico les devolvió muchos bananos;
los echaron en su canasta y se fueron felices. Cuando cogieron más
frutas las llevaron donde la guía y se la comieron todo. Ya estaba
anocheciendo y todos se durmieron. Al otro día todos los niños
se iban de campin, llevaron pescado, frutas, postre y muchas cosas más.
Cuando llegaron al lugar pusieron un mantel y se sentaron a comer, muchos
animales fueron y pasaron felices juntos jugando. Después de un
rato los niños se pusieron muy tristes porque se tenían
que ir a sus casas, todos los animales salieron detrás de ellos
y los niños decidieron llevárselas como sus mascotas.
Susana Flores Cuartas

EL
DUENDE CACHETÓN
Había una vez un duende, era chiquitito y verde, sus zapatillas
tenían hebillas y el pantalón tenía un remendón,
el duende era comelón y le gustaba mucho el melón, comía
sandía, le daba a su tía, era un duende cachetón,
y tenía dientes grandes de ratón.
Valentina Martínez Jaramillo
|