Había una vez un ñoqui que
se llamaba Dorado. El estaba muy triste porque todos
sus amigos ñoquis
podían volar y él no. Pero.....ustedes
no saben el verdadero secreto. ¿Quieren saber
de que se trata?
Bueno se los voy a contar. Los seres humanos le ponían
a los ñoquis un aparatito en la espalda, que era
invisible, y así podían volar. Cuando los ñoquis
lo lograban rápidamente iban a devolverle el favor
a los seres humanos. Dorado no sabía nada de esto
y por eso los otros ñoquis se burlaban de él.
Dorado probó diferentes formas para poder volar
pero no lo lograba, hasta que un día se levantó y
se le ocurrió una idea maravillosa.
Se puso alas de papel para probar si podía volar,
pero no pudo. Dorado estaba muy triste y se fue a dormir
pensando que al otro día se le iba a ocurrir otra
idea muchísima mejor que ésta.
A la mañana siguiente, como él había
pensado se le ocurrió una idea muchísima
mejor a la de antes y muy simple, que seguramente le
iba a dar resultado.
Dorado tenía 2 brazos mágicos y nadie lo
sabía, entonces decidió usarlos para intentar
volar, luego los agitó muy rápido y de
repente empezó a volar. Como ya sabía hacerlo,
rápidamente fue a contarles a sus amigos los ñoquis
y ellos lo dejaron entrar a Dorado al grupo de los ñoquis
voladores, desde ese mismo momento, Dorado vivió feliz
para siempre y nunca supo que a los otros ñoquis
los ayudaron los seres humanos a volar.
|