|
Había una vez una nube. Una nube juguetona.
Una nube que se llenaba de sol. Una nube que viajaba con el viento. Como Nubilda era bastante metereta se hizo
finita finita y se deslizó por la cerradura. _Yo soy Nubilda, ¿por qué llorás? Y diciendo y haciendo, Nubilda la puso a Mercedes
delante del espejo. _ ¿Qué es esto con pelo? _Que tiene lindo pelo, Tu cabeza tiene esa linda boca que ya sabe
cantar. Y mientras decía esto, Nubilda hizo miguitas del pan. Con una pelotita hizo una cabeza, con choricitos finos armó el cuerpo, le puso brazos y piernas. Se estiró y trajo un poquito de sol, se corrió y juntó algo de viento y con todo eso terminó el muñeco de pan. _Mirá Mercedes, tu muñeca está
lista. Tiene algo de sol, de nube y de viento. Pero serás tú
la que puedas hacer las más hermosas cosas pues tienes ojos para
ver, Diciendo esto, Nubilda se hizo finita finita
y se escapó por la chimenea. En el cielo escribió Y desapareció. Pero Mercedes desde ese día aprendió a hacer juguetes preciosos. Y cuando tuvo hermanitos hizo para ellos unos muñecos tan lindos como jamás nadie vio. |