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Aquí
va:
se repiten cada tanto mensajes sobre la preocupación de que
los chicos no leen.
Recuerdo cuando era niña que yo era el bicho raro que leía,
a pesar de que no existía la PC y nuestra única opción
en la tele eran los sábados de super-acción.
Y sin embargo, yo creo que los chicos sí leen. Leen los que
gustan leer, y los demás seguro que hacen alguna otra actividad
creativa. ¿Pero por qué nos preocupamos tanto por
la lectura, como si crecer sin leer lo suficiente fuera un defecto,
cuando
hay chicos que jamás aprendieron a observar un cuadro, que
no conocen el teatro o que no saben lo que es un paso de
danza? ¿Qué hace que la lectura esté por sobre
las demás actividades artísticas?
Los chicos leen los que les gusta leer, que quizás no corresponde
con lo que un adulto cree que deberían leer.
Leen historietas, leen en la pantalla de la PC, leen sus libros
de texto, leen los chistes que vienen con los chicles, y si no
leen suficientes libros (cosa que también pongo en duda porque
conozco muchos autores que venden bien), quizás sea
porque el libro es caro y hoy en día muchos padres no pueden
permitirse ese gasto. O porque no hay biblioteca en la
escuela o en el barrio, y ya nadie en su juicio mandaría
a un niño solo hasta una biblioteca.
O quizás no leen porque les llenamos el día con actividades
que suponemos les permitirán ser adultos con trabajo, y no
les dejamos tiempo para el ocio creativo.
O no leen porque no les gusta leer, y sí patear una pelota.
Pero lectores habrá siempre. Lectores buenos y de los otros.
Chicos que se escondan en un rincón con un libro, y chicos
que lean obligados por la maestra.
Chicos que elijan lo que leen, y chicos que leen lo que les dan.
Chicos que leen a pesar de que sus padres no lean, y chicos tan
cansados de ver libros en sus casas, que prefieran ni abrirlos
(hasta que llegue el momento del gran descubrimiento).
Creo que nos preocupamos demasiado, en vez de disfrutar esto de
escribir, y esto de leer.
Les envío, de yapa, un texto que leí en una mesa redonda,
en la feria del libro de hace varios años. Se trataba de
una mesa
que intentaba responder por qué los chicos no leían.
Yo llevé las respustas escritas, y éstas son:
POR QUE LOS CHICOS NO LEEN?
Gabriel
es un chico de... pongamos 10 años. Sus padres tiene alrededor
de 35, y se quejan de que su vástago no lee. Bueno en realidad
sólo lee comics, los chistes del diario, los manuales de
la escuela, los carteles de la calle, las indicaciones que dan sus
programas de computación y los carteles de los bancos para
saber a cuánto está el dólar. Es un chico moderno.
Los
padres, preocupados porque saben que su hijo, estudie lo que estudie
en el futuro, igual no va a encontrar trabajo, deciden darle una
educación completa y compleja. De 8 a 12 escuela primaria,
de 15 a 16 computación, de 16 a 17, inglés, de 17
a 18,30 escuelita de fútbol porque en cuerpo sano mente sana,
y de 19 a 20 taller de arte para que desarrolle su creatividad.
Gabriel
vuelve molido a su casa a las 9 de la noche. A esa hora, y porque
los niños deben leer para desarrollar su espíritu,
si es que el espíritu se desarrolla, el padre intenta leerle
algúna fábula de Esopo. Ustedes ya se imaginan a dónde
manda el chico a todos los animales juntos, y no me refiero precisamente
al zoológico.
Un
día, Gabriel pasa por una librería y ve un estupendo
libro de tapas duras: "por qué se extinguieron los dinosaurios,
y cuándo se extinguirán los humanos". Gabriel
se enamora del libro. Aunque la madre supone que saber cómo
murieron los dinosaurios no va a aportar nada a la educación
del chico, igual entra a la librería y pregunta el precio.
50 pesos, pero se puede pagar en dos cómodas cuotas de 30.
Para
que Gabriel no se sienta mal, la madre pregunta al librero qué
otro libro, más accesible, claro está, puede llevar
para un chico despierto y curioso de 10 años. El librero
le recuerda que en este momento existen sólo libros de terror
para los chicos. Es una moda, le explica. Ya pasó la moda
del humor absurdo, y antes la del amor infantil, y antes la de los
versitos y antes la de había una vez.
A
la madre le suena lo de había una vez, así que lleva
un libro viejo, y por eso barato, que comienza así: había
una vez un señor que tenía un paraguas mágico.
Mientras
el padre le lee, Gabriel se levanta de la cama, prende su PC (entiéndase
computadora personal), entra al programa con el que dibuja en 3
dimensiones y dibuja un paraguas.
-Era
así el paraguas mágico papá? -pregunta.
-Bueno...
-dice el papá- puede que sea así, no es lo mismo...
no es más lindo imaginar el paraguas que tener que verlo?
-Andá
viejo... no seas dinosaurio -responde Gabriel- y para completar
su obra, agrega al dibujo del paraguas ruido de lluvia y la canción
la bruja está en la cueva.
La
verdad, queda muy bonito.
El
padre, algo molesto, cierra el libro del paraguas mágico
y se va a la cama. Qué hace cuándo se acuesta? lee
un libro? no, mira Videomatch y se ríe como loco con las
cámaras ocultas.
Al
día siguiente el padre se reúne en un café
con sus amigos y les comenta lo sucedido. Uno recuerda los libros
que leía de chico: Julio Verne, Salgari, Bomba el niño
de la selva. Ya no existen libros como aquellos.
Otro
comenta que un amigo escritor de libros para chicos presentó
a su editor una novela como aquellas, con más de 200 páginas,
y que editor no se la quiso publicar porque dijo que los chicos
ya no leían tanto. Cultura light y rápida. Mucha imagen
- fue el consejo del editor.
Alguien
se da cuenta: estamos en un círculo vicioso, los chicos no
leen tanto como antes porque la cultura cambió, los editores
no publican libros buenos porque dicen que los chicos no leen. Adónde
vamos a ir a parar?
Como
ese mismo día llueve, Gabriel no va a la cancha de fútbol
y se pone a ver por cable viejos capítulos del Super-agente
86. Luego se pone a jugar con una imaginaria 99, investigan un caso
que acaba de inventar.
-Es
tan mala la televisión? - habrá que preguntarse.
Los
padres de Gabriel se criaron con la TV y tan mal parece que no salieron.
Yo me crié con la TV y con los libros, todo al mismo tiempo,
y les puedo asegurar que era capaz de dejar Mujercitas de lado para
ir a ver la mujer biónica, luego soñaba que era Jo
March, pero todos mis movimientos los acompañaba con el ruidito
característico que hacen los miembros biónicos. Y
nadie me saca de la cabeza que si algún día se construyen
piernas y brazos biónicos van a hacer ese ruido.
Así
que me parece que debemos responder otra pregunta: no será
que los chicos sí leen, pero de otra manera? no tendremos
que buscar la manera de incluir el libro en las nuevas formas de
comunicación?
Por
supuesto no tengo la respuesta.
Pero
volvamos a Gabriel, un día descubre en el sótano de
su casa un arcón lleno de libros. La colección Robin
Hood completa, con las páginas amarillas. Gabriel supone
que es un pirata y que acaba de descubrir un tesoso. Abre un libro
y comienza a leer. No puede parar.
Aparece
la madre y le dice: qué hacés acá a oscuras
sin hacer nada? mejor andá a mirar la tele.
He
dicho.
Cualquier
semejanza con la vida real no es pura casualidad.
QUE HICE, QUE ESTOY HACIENDO Y QUE HARE PARA INCENTIVAR LA LECTURA
DE LOS JOVENES?
No
hago nada.
Paso
a explicarme porque la nada es muy amplia.
No
voy por las escuelas diciéndoles a los chicos que lean, pero
si alguno se acerca, me animo a recomendarles algunos libros muy
buenos.
Tampoco
soy una estudiosa de la literatura infantil, ni una pedagoga que
sepa qué hacer para incentivar a los chicos a leer.
Lo
único que sí hago es escribir. Supongo que mientras
alguien escriba, va a haber alguien que lea.
Además,
esto de tener que incentivar a los chicos para que lean... no me
termina de cerrar. Ningún chico va a leer si no tiene interés
de leer. Y todos sabemos que basta que uno le diga si a un chico,
para que, si es un buen rebelde, diga no.
Por
eso se me ocurrió hacer una lista de ideas que tienen que
ver con mi experiencia personal, es decir, sobre cómo yo
me acerqué a la lectura.
1-
No les "rompan" a los chicos para que lean. Porque el
chico que lee por obligación no vuelve a leer. Por ejemplo,
yo tuve que leer en la escuela el Martín Fierro, y tuvieron
que pasar muchos años para que se me fuera la bronca y me
acercara al libro de otra manera.
2-
Doy otro ejemplo, cuando yo estaba en 6º grado, la directora
de la escuela, una bruja, decidió que teníamos que
leer más. Asi que tomó una pila de libros de la biblioteca
de la escuela, y nos dio un libro a cada uno. Cualquier libro a
cualquiera. Teníamos que devolverlo a los 15 días.
Obviamente nadie lo leyó, y supongo que en ese momento murieron
varios buenos lectores.
3-
El chico que ve a la gente que tiene alrededor leer con interés,
va a leer.
4-
Lo mismo el que tiene libros a su alcance.
5-
Escondan los libros. No es joda. Lo que conté que le sucedió
a Gabriel me sucedió en realidad a mí. Encontré
en el sótano de mi abuela un arcón lleno de libros
viejos, parte de la colección Robin Hood y varios de Alejandro
Dumas y Victor Hugo. Además un ejemplar de Las mil y una
noches del año 1909. Los leí todos.
6-
Prohiban a los chicos que lean. En cuanto ven que el chico agarra
un libro, díganle que no es para su edad o que no lo entendería
(también me sucedió a mi) y van a ver cómo
el pibe se pone a leer a escondidas para saber qué tiene
de prohibo ese libro.
7-
No elijan los libros que sus hijos, dejen que ellos vayan a las
librerías y hagan un poco de lío. No hay nada más
interesante que tirar abajo una columna de libros para encontrar
así lo que se busca.
8-
Permitan que el chico les cuente por milésima vez cómo
hizo el Conde de Monte Cristo para escapar de la prisión
de If, aunque ustedes hayan visto la película. Si el chico
siente que para los demás también es apasionante la
historia, buscará otro libro y volverá a contarles
mil veces el argumento.
9-
Hablen de libros. Cuéntenles a los chicos cuál fue
el libro que leyeron de chicos y les abrió la cabeza.
10-
Jamás de los jamases acompañen un libro con una actividad,por
ejemplo: bueno, ahora que terminaste de leer buscá todos
los sustantivos que empiecen con p. El chico tiene derecho a leer
por placer, como lo hacen los adultos, y a no tener que buscar ninguna
enseñanza en lo que lee.
11-
Respeten los comics y las historietas. También son lecturas
"serias"
Si
después de todo esto, el chico no lee, permítanle
que prende la tele.
He
dicho.
Verónica
Sukaczer
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