Este
es un texto preparado y leido por la escritora
Verónica Sukaczer en una mesa redonda
de La Feria del Libro en Buenos Aires - Argentina
y me pareció interesante compartirlo
con los padres que se preguntan:
"¿Por
qué no lee mi nene?"
Verónica
Sukaczer
Aquí va:
Se repiten cada tanto mensajes sobre la preocupación
de que los chicos no leen.
Recuerdo cuando era niña que yo era el bicho raro que leía, a
pesar de que no existía la PC y nuestra única opción en
la tele eran los sábados de super-acción.
Y sin embargo, yo creo que los chicos sí leen. Leen los que gustan leer,
y los demás seguro que hacen alguna otra actividad
creativa. ¿Pero por qué nos preocupamos tanto por la lectura,
como si crecer sin leer lo suficiente fuera un defecto, cuando
hay chicos que jamás aprendieron a observar un cuadro, que no conocen
el teatro o que no saben lo que es un paso de
danza? ¿Qué hace que la lectura esté por sobre las demás
actividades artísticas?
Los chicos leen los que les gusta leer, que quizás no corresponde con
lo que un adulto cree que deberían leer.
Leen historietas, leen en la pantalla de la PC, leen sus libros de texto, leen
los chistes que vienen con los chicles, y si no
leen suficientes libros (cosa que también pongo en duda porque conozco
muchos autores que venden bien), quizás sea
porque el libro es caro y hoy en día muchos padres no pueden permitirse
ese gasto. O porque no hay biblioteca en la
escuela o en el barrio, y ya nadie en su juicio mandaría a un niño
solo hasta una biblioteca.
O quizás no leen porque les llenamos el día con actividades que
suponemos les permitirán ser adultos con trabajo, y no
les dejamos tiempo para el ocio creativo.
O no leen porque no les gusta leer, y sí patear una pelota.
Pero lectores habrá siempre. Lectores buenos y de los otros.
Chicos que se escondan en un rincón con un libro, y chicos que lean
obligados por la maestra.
Chicos que elijan lo que leen, y chicos que leen lo que les dan.
Chicos que leen a pesar de que sus padres no lean, y chicos tan cansados de
ver libros en sus casas, que prefieran ni abrirlos
(hasta que llegue el momento del gran descubrimiento).
Creo que nos preocupamos demasiado, en vez de disfrutar esto de escribir, y
esto de leer.
Les envío, de yapa, un texto que leí en una mesa redonda, en
la feria del libro de hace varios años. Se trataba de una mesa
que intentaba responder por qué los chicos no leían. Yo llevé las
respustas escritas, y éstas son:
POR QUE LOS CHICOS NO LEEN?
Gabriel
es un chico de... pongamos 10 años. Sus
padres tiene alrededor de 35, y se quejan de
que su vástago no lee. Bueno en realidad
sólo lee comics, los chistes del diario,
los manuales de la escuela, los carteles de la
calle, las indicaciones que dan sus programas
de computación y los carteles de los bancos
para saber a cuánto está el dólar.
Es un chico moderno.
Los
padres, preocupados porque saben que su hijo,
estudie lo que estudie en el futuro, igual no
va a encontrar trabajo, deciden darle una educación
completa y compleja. De 8 a 12 escuela primaria,
de 15 a 16 computación, de 16 a 17, inglés,
de 17 a 18,30 escuelita de fútbol porque
en cuerpo sano mente sana, y de 19 a 20 taller
de arte para que desarrolle su creatividad.
Gabriel
vuelve molido a su casa a las 9 de la noche.
A esa hora, y porque los niños deben leer
para desarrollar su espíritu, si es que
el espíritu se desarrolla, el padre intenta
leerle algúna fábula de Esopo.
Ustedes ya se imaginan a dónde manda el
chico a todos los animales juntos, y no me refiero
precisamente al zoológico.
Un
día, Gabriel pasa por una librería
y ve un estupendo libro de tapas duras: "por
qué se extinguieron los dinosaurios, y
cuándo se extinguirán los humanos".
Gabriel se enamora del libro. Aunque la madre
supone que saber cómo murieron los dinosaurios
no va a aportar nada a la educación del
chico, igual entra a la librería y pregunta
el precio. 50 pesos, pero se puede pagar en dos
cómodas cuotas de 30.
Para
que Gabriel no se sienta mal, la madre pregunta
al librero qué otro libro, más
accesible, claro está, puede llevar para
un chico despierto y curioso de 10 años.
El librero le recuerda que en este momento existen
sólo libros de terror para los chicos.
Es una moda, le explica. Ya pasó la moda
del humor absurdo, y antes la del amor infantil,
y antes la de los versitos y antes la de había
una vez.
A
la madre le suena lo de había una vez,
así que lleva un libro viejo, y por eso
barato, que comienza así: había
una vez un señor que tenía un paraguas
mágico.
Mientras
el padre le lee, Gabriel se levanta de la cama,
prende su PC (entiéndase computadora personal),
entra al programa con el que dibuja en 3 dimensiones
y dibuja un paraguas.
-Era
así el paraguas mágico papá?
-pregunta.
-Bueno...
-dice el papá- puede que sea así,
no es lo mismo... no es más lindo imaginar
el paraguas que tener que verlo?
-Andá viejo...
no seas dinosaurio -responde Gabriel- y para
completar su obra, agrega al dibujo del paraguas
ruido de lluvia y la canción la bruja
está en la cueva.
La
verdad, queda muy bonito.
El
padre, algo molesto, cierra el libro del paraguas
mágico y se va a la cama. Qué hace
cuándo se acuesta? lee un libro? no, mira
Videomatch y se ríe como loco con las
cámaras ocultas.
Al
día siguiente el padre se reúne
en un café con sus amigos y les comenta
lo sucedido. Uno recuerda los libros que leía
de chico: Julio Verne, Salgari, Bomba el niño
de la selva. Ya no existen libros como aquellos.
Otro
comenta que un amigo escritor de libros para
chicos presentó a su editor una novela
como aquellas, con más de 200 páginas,
y que editor no se la quiso publicar porque dijo
que los chicos ya no leían tanto. Cultura
light y rápida. Mucha imagen - fue el
consejo del editor.
Alguien
se da cuenta: estamos en un círculo vicioso,
los chicos no leen tanto como antes porque la
cultura cambió, los editores no publican
libros buenos porque dicen que los chicos no
leen. Adónde vamos a ir a parar?
Como
ese mismo día llueve, Gabriel no va a
la cancha de fútbol y se pone a ver por
cable viejos capítulos del Super-agente
86. Luego se pone a jugar con una imaginaria
99, investigan un caso que acaba de inventar.
-Es
tan mala la televisión? - habrá que
preguntarse.
Los
padres de Gabriel se criaron con la TV y tan
mal parece que no salieron. Yo me crié con
la TV y con los libros, todo al mismo tiempo,
y les puedo asegurar que era capaz de dejar Mujercitas
de lado para ir a ver la mujer biónica,
luego soñaba que era Jo March, pero todos
mis movimientos los acompañaba con el
ruidito característico que hacen los miembros
biónicos. Y nadie me saca de la cabeza
que si algún día se construyen
piernas y brazos biónicos van a hacer
ese ruido.
Así que
me parece que debemos responder otra pregunta:
no será que los chicos sí leen,
pero de otra manera? no tendremos que buscar
la manera de incluir el libro en las nuevas formas
de comunicación?
Por
supuesto no tengo la respuesta.
Pero
volvamos a Gabriel, un día descubre en
el sótano de su casa un arcón lleno
de libros. La colección Robin Hood completa,
con las páginas amarillas. Gabriel supone
que es un pirata y que acaba de descubrir un
tesoso. Abre un libro y comienza a leer. No puede
parar.
Aparece
la madre y le dice: qué hacés acá a
oscuras sin hacer nada? mejor andá a mirar
la tele.
He
dicho.
Cualquier
semejanza con la vida real no es pura casualidad.
QUE
HICE, QUE ESTOY HACIENDO Y QUE HARE PARA INCENTIVAR
LA LECTURA DE LOS JOVENES?
No
hago nada.
Paso
a explicarme porque la nada es muy amplia.
No
voy por las escuelas diciéndoles a los
chicos que lean, pero si alguno se acerca, me
animo a recomendarles algunos libros muy buenos.
Tampoco
soy una estudiosa de la literatura infantil,
ni una pedagoga que sepa qué hacer para
incentivar a los chicos a leer.
Lo único
que sí hago es escribir. Supongo que mientras
alguien escriba, va a haber alguien que lea.
Además,
esto de tener que incentivar a los chicos para
que lean... no me termina de cerrar. Ningún
chico va a leer si no tiene interés de
leer. Y todos sabemos que basta que uno le diga
si a un chico, para que, si es un buen rebelde,
diga no.
Por
eso se me ocurrió hacer una lista de ideas
que tienen que ver con mi experiencia personal,
es decir, sobre cómo yo me acerqué a
la lectura.
1- No
les "rompan" a los chicos para que
lean. Porque el chico que lee por obligación
no vuelve a leer. Por ejemplo, yo tuve que leer
en la escuela el Martín Fierro, y tuvieron
que pasar muchos años para que se me fuera
la bronca y me acercara al libro de otra manera.
2- Doy
otro ejemplo, cuando yo estaba en 6º grado,
la directora de la escuela, una bruja, decidió que
teníamos que leer más. Asi que
tomó una pila de libros de la biblioteca
de la escuela, y nos dio un libro a cada uno.
Cualquier libro a cualquiera. Teníamos
que devolverlo a los 15 días. Obviamente
nadie lo leyó, y supongo que en ese momento
murieron varios buenos lectores.
3- El
chico que ve a la gente que tiene alrededor leer
con interés, va a leer.
4- Lo mismo el que tiene libros a su alcance.
5- Escondan
los libros. No es joda. Lo que conté que
le sucedió a Gabriel me sucedió en
realidad a mí. Encontré en el sótano
de mi abuela un arcón lleno de libros
viejos, parte de la colección Robin Hood
y varios de Alejandro Dumas y Victor Hugo. Además
un ejemplar de Las mil y una noches del año
1909. Los leí todos.
6- Prohiban
a los chicos que lean. En cuanto ven que el chico
agarra un libro, díganle
que no es para su edad o que no lo entendería
(también me sucedió a mi) y van
a ver cómo el pibe se pone a leer a escondidas
para saber qué tiene de prohibo ese libro.
7- No
elijan los libros que sus hijos, dejen que ellos
vayan a las librerías y hagan un
poco de lío. No hay nada más interesante
que tirar abajo una columna de libros para encontrar
así lo que se busca.
8- Permitan
que el chico les cuente por milésima
vez cómo hizo el Conde de Monte Cristo
para escapar de la prisión de If, aunque
ustedes hayan visto la película. Si el
chico siente que para los demás también
es apasionante la historia, buscará otro
libro y volverá a contarles mil veces
el argumento.
9- Hablen
de libros. Cuéntenles a los chicos
cuál fue el libro que leyeron de chicos
y les abrió la cabeza.
10- Jamás de los jamases acompañen
un libro con una actividad,por ejemplo: bueno,
ahora que terminaste de leer buscá todos
los sustantivos que empiecen con p. El chico
tiene derecho a leer por placer, como lo hacen
los adultos, y a no tener que buscar ninguna
enseñanza en lo que lee.
11- Respeten
los comics y las historietas. También
son lecturas "serias"
Si
después de todo esto, el chico no lee,
permítanle que prende la tele.
He
dicho.
Verónica
Sukaczer |